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E S T E S I T I 0 (MI WEB) ... (ESTARÁ SIEMPRE EN PERMANENTE TRANSMUTACIÓN)
ESTE SITIO WEB, ES UN ESPACIO EN LA RED, CONSTRUIDO POR ANÍBAL SELEME (*) PARA COMPARTIR CON SUS AMIGOS Y CON TODO AQUEL QUE QUIERA ACCEDER A ÉL, A FIN DE PODER COMPARTIR INFORMACIONES Y A TRAVÉS DE ESE CONOCIMIENTO, PODER REFLEXIONAR JUNTOS SOBRE LOS TEMAS QUE ME LLEVARON A IMAGINAR QUE SOY UN "APRENDIZ DE ALQUIMISTA": - EL CUERPO FÍSICO Y LAS TERAPIAS QUE LE DEVUELVEN LA SALUD BIOLÓGICA - EL CUERPO PSÍQUICO Y LA TRANSMUTACIÓN DE LOS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES - EL CUERPO ESPIRITUAL Y LA POSIBILIDAD DE UNA NUEVA HUMANIDAD ADEMÁS DE OTROS TEMAS DERIVADOS DE ESTOS, QUE NOS OCUPAN Y PREOCUPAN: LOS PROBLEMAS AMBIENTALES, EL COMPORTAMIENTO ANIMAL Y HUMANO, LA EDUCACIÓN EN GENERAL Y UNA REFERENCIA AL SCOUTISMO, LA POLÍTICA, LA FILOSOFÍA Y EL ARTE. (A ESTOS TEMAS, MÁS UNA BREVE BIOGRAFÍA, LOS PODEMOS VER EN SECCIONES).
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DE ALQUIMIA, ALQUIMISTAS Y APRENDICES... Seguramente, al ingresar a mi sitio y a sus páginas, les llame la atención el hecho de que utilizo los términos: alquimia y alquimista. Ya que sólo nombrarlos puede parecer – en nuestro tan racional Siglo XXI – al menos una “antigüedad”. Pero seguramente a muchos, esas palabras pueden haberles despertado cierta curiosidad. Y hasta es posible que a alguno les pueda causar cierto rechazo… Es el riesgo que asumo. Estos sentimientos encontrados que nos despiertan estos términos son sólo fruto del hecho cierto de que nunca nos hemos informado bien, acerca de esta verdadera ciencia y arte. Que se remonta al pasado, es verdad, pero que siempre mantendrá vigencia. En principio, digamos que los orígenes de la Alquimia transcurren en dos escenarios distintos, pero concurrentes: - El primero, es el antiguo Egipto, donde Hermes Trismegistus enseñaba los secretos del manejo de los minerales y las sustancias en las Escuelas de Misterios…y allí se acuñó una palabra que los árabes, principalmente los fenicios, llevaron a otros puertos del Mediterráneo: al chemia. Que en árabe quiere decir: la tierra oscura. Este conocimiento, que por provenir del Maestro Hermes, se denominó posteriormente como hermético, interesó sobremanera a las mentes más brillantes. Sobre todo en Grecia, desde donde partieron muchos discípulos a aprenderla. Hermes más tarde fue incorporado al Pan theon (gr.: conjunto de dioses) griego y fue vinculado con Asclepius o Esculapio. - Otro tanto ocurría en la – por entonces – misteriosa China. Donde se desarrollaron conocimientos que guardan fuertes paralelismos con los que tuvieron origen en Egipto y más tarde pasaron a Grecia, a Roma y a la Europa primitiva. De ambas vertientes, provienen los documentos que se utilizaron más tarde, sobre todo en la Edad Media y comienzos del Renacimiento, por hombres de la talla de San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Roger Bacon, Ramón Llull, Theophrastus Bombastus quien tomó el nombre de Paracelso, entre otros famosos alquimistas. De sus vidas se conocen muchos hechos notables. Pero – fundamentalmente – su dedicación y devoción por estos estudios. Que consistían esencialmente en lograr lo que en el lenguaje alquímico se conoce como la Opera Magna. Esta “gran obra”, es la transmutación: a lograrse por la búsqueda de la piedra filosofal y el elixir de la eterna juventud. La primera, estaba destinada a convertir metales impuros en otros más nobles como el oro. El segundo, era una sustancia que impedía la acción del tiempo, la descomposición y el envejecimiento. Dos alegorías que se refieren – en apariencia – a productos materiales. Pero que en realidad, a través de grandes desvelos y pacientes trabajos… lo que verdaderamente intentaban era el cambio interior. La transformación del metal con impurezas de la vida cotidiana, en un oro reluciente o espíritu renovado y purificado en pos de grandes ideales que mejoraran a la propia esencia y fueran extensibles a toda la humanidad. Así como evitar la corrupción y la degradación que implican - a veces - el paso del tiempo. Como consecuencia secundaria de estas infatigables búsquedas, que implicaban numerosos trabajos, experimentos, diseños de aparatos y laboratorios, quedaron establecidas las bases de una ciencia que actualmente llamamos Química. Cuyo nombre tiene la misma raíz de Alquimia. A partir de ella, se descubrieron principios y leyes acerca de la naturaleza del mundo material. Así como se lograron combinar elementos para obtener sustancias de gran utilidad en nuestra vida cotidiana. Todo este conocimiento, requería el uso de un lenguaje especialísimo preñado de signos, símbolos y mensajes ocultos tras el texto. Esto se hacía así, por temor a que todo ese arduo trabajo, no siempre comprendido por todos, cayera – eventualmente – en manos de profanos que sólo se quedaran con el aspecto material del trabajo, dejando de lado la verdadera esencia espiritual del mismo. Cosa que – en realidad – fue lo que sucedió. De cualquier manera, el ideal de los alquimistas sigue aún vigente. Ya que aún utilizando todo el bagaje que nos dan las ciencias tan desarrolladas que hoy conocemos, si queremos realmente intentar transformar la realidad, siempre tendremos ante nuestro horizonte un descubrimiento mucho más profundo e inasible: nuestra propia transformación. Y en esta tarea…siempre seremos sólo aprendices. Y ahora, estoy aquí: en mi actual Lab...oratorium. No tengo ante mí el antiguo horno denominado Atanor que permitía fundir la materia, para luego poder solidificarla, siguiendo la antigua fórmula del "Solve et Coagula". Mi moderno Atanor, es mi computadora personal. En la cual realizo la operación de Solve con "suprimir" y la de coagula con el "enter"... Mediante estas operaciones, logro "mezclar" letras y palabras una y otra vez hasta lograr la Opera Magna. Que consistirá - en definitiva - en transmutar algunos de mis pensamientos y algunos de los de mis amables visitantes, en otros de mayor brillo y valor... si logro hacerme entender. Y ¿De qué temas se anima a reflexionar este Aprendiz de Alquimista del Siglo XXI?
¿Es necesario recordarle que un aprendiz es un estudiante?. Y que como las leyes eternas son tan complejas, es muy probable que me mantenga en mi condición de estudiante por toda mi vida actual. De manera tal, que - cuando haga falta - recurriré a las opiniones de otros estudiantes, aprendices y aún a la de los doctos... y señalaré específicamente (mediante hipervínculos y en la página de Links) en qué lugar de la red se los puede encontrar. Mientras tanto, seguiré lab...orando en este sitio cuyo acceso es la palabra alchemium (que justamente quiere decir de la alchemia) Solve et coagula... Solve et coagula... hasta tener la esperanza de estar cerca de la Opera Magna.
El Aprendiz de Alquimista.
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