C U E R P O  E S P I R I T U A L (EN PERMANENTE TRANSMUTACIÓN)

HABLAREMOS AHORA DEL "CUERPO" o  "FASE ESPIRITUAL": el aspecto más distintivo de nuestra tan particular especie. Y que la humanidad ha explicado de diversas formas. A mi parecer, extremadamente similares. Y que se expresan de dos maneras precisas y que - sin embargo - a veces se confunden. Ellas son la Espiritualidad y la Religión.

A partir de una de ellas, o de ambas, el hombre, con su cuerpo físico y su cuerpo psíquico incluídos, inicia un camino de un nuevo crecimiento y una evolución personal que lo llevará a la trascendencia. Muchos creen que no están siguiendo este camino, o que no les interesa. Están equivocados; el sólo hecho de pensar en él, ya los pone en marcha.

Otros tantos, creen que el único camino es el que ellos mismos están siguiendo. Y que todos los seres humanos que no han seguido, no siguen o no seguirán su propio camino, no alcanzarán la evolución ansiada. Otro gravísimo error: hay muchos caminos distintos de crecimiento y evolución. Y la sóla concepción de una Infinita Inteligencia, una Infinita Bondad y una Infinita Misericordia, personificada o no, anulan de plano cualquier selección que no provenga de los actos que el mismo hombre realiza en su vida utilizando su libre albedrío.

¿Y porqué le llamo a esto cuerpo espiritual? Porque me parece la mejor forma de simbolizar aquello que el hombre realmente es, aquello que seguramente trascenderá...sea cual sea la forma de trascendencia, que cada uno pueda concebir o creer. Lo que es seguro, es que este cuerpo tendrá mucha mayor duración que los cuerpos físico y psíquico, que hemos descripto anteriormente.

 El hombre y lo sobrenatural - EspiritualidadReligión

 

 

Las manos juntas son una forma de concentrar energías y dirigirlas hacia "arriba"...muy extendida en todas las culturas y en todas las ritualizaciones en que se hacen rogativas o súplicas hacia alguien más poderoso...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las manos juntas son una forma de concentrar energías y dirigirlas hacia "arriba"...muy extendida en todas las culturas y en todas las ritualizaciones en que se hacen rogativas o súplicas hacia alguien más poderoso...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las manos juntas son una forma de concentrar energías y dirigirlas hacia "arriba"...muy extendida en todas las culturas y en todas las ritualizaciones en que se hacen rogativas o súplicas hacia alguien más poderoso...

 

 

El hombre y lo sobrenatural: Dos características físicas muy importantes como son la disposición de nuestro cráneo y dentro de él la posición de nuestros ojos, nos convierten en una de las poquísimas especies que son capaces de mirar hacia el cielo. Durante el día, el color azul profundo y la presencia del sol, motivan distintas conductas que se observan en toda la especie humana y en todas las épocas. Por las noches, al levantar la cabeza, podemos mirar las estrellas y advertir esa miríada de astros que parpadean como queriéndonos decir algo. La contemplación de la inmensidad del mar, o de los macizos montañosos, así como otros paisajes con similares sensaciones de profundidad, nos producen sensaciones parecidas.

No resulta entonces de ninguna manera sorprendente que nuestra especie haya podido llegar a interrogarse sobre lo infinito. Las cosas que nos rodean, sobre todo los seres vivos incluyéndonos a nosotros mismos, tenemos la característica de finitud. Esencialmente y como experiencia mas inmediata, nuestros lapsos de vida comienzan y terminan. Pero esta particularidad no satisfizo al hombre. Podemos constatar que, desde los comienzos mismos de la civilización, hay una muy definida relación con la posibilidad de lo infinito. Lo infinito, pareciera anteceder al hombre. Y lo sobrenatural parece ser posible para nuestro ser natural.

Ya sea por intuición o por revelación, establecimos muy tempranamente una nueva y muy potente relación: la relación con los dioses. No existe ningún grupo humano que no posea entre las más preciadas de sus tradiciones una cosmogonía que explica los distintos momentos de la aparición del cosmos, el planeta, los seres vivientes y el hombre mismo. En todos los casos, uno o varios dioses, han intervenido activamente en esa génesis. Además, esos mismos dioses han dado a cada civilización, preceptos morales derivados de esta relación entre “Ellos” y el hombre. Y esta relación y estos preceptos han sido revelados de alguna manera. Lo realmente sorprendente, es que tanto las distintas historias del génesis como los preceptos morales son muy similares en la gran mayoría de los casos.

Sin querer avanzar mucho más sobre este apasionante tema, baste decir que es una constante de la especie, la adjudicación a un Ser, Mente o Inteligencia infinitos, la puesta en marcha de los complejos mecanismos que rigen al Universo y por ende a nuestro Sistema, a la Tierra y a los seres que la poblamos. Así como también, que luego de esta puesta en marcha esa misma Inteligencia o Mente Superior actúa como una Providencia que mantiene en armonía perpetua a todo el complejo conjunto universal.

Aún desde el agnosticismo y el ateísmo, la casualidad o el azar ceden espacios frente a las innegables causalidades de muchos de estos fenómenos. No obstante, todos los tipos de concepciones y explicaciones son tan respetables como las otras. O al menos deberían serlo. En las civilizaciones más antiguas, la ciencia y la religión eran una sola cosa. Y somos herederos de muchos conceptos derivados de esa organización original. Sólo a partir de la Edad Media, y de acuerdo a una división de tareas que describimos cuando hablamos del cuidado de la salud, se divorciaron ambas vertientes, con la consiguiente dogmatización de una en desmedro de la otra. Tal actitud no parece haber sido útil y – por el contrario – sus consecuencias prácticas incluyendo la muerte de algunos de los rivales resultaron ridículas y nefastas. Lo más curioso en este sentido, es que una y otra vertiente, adoptan las mismas actitudes dogmáticas que critican en la otra.

De cualquier manera, es una conducta verificable en toda nuestra especie, la relación con lo sobrenatural. Ya sea desde la religiosidad, ya sea desde el misticismo; ya sea en la combinación de ambas posibilidades, el hombre tiene una tendencia a vincularse con lo sobrenatural. Y esta vinculación parece garantizarse con la participación en determinadas actividades que constituyen los ritos o liturgias especiales, con los cuales se logra establecer esa relación.

En muchísimos casos, los rituales son memoriales o conmemoraciones de hechos sucedidos en el pasado, los que han tenido – y por supuesto siguen teniendo – un altísimo valor cultural, grupal y de reafirmación de ciertos valores, ideas, tradiciones o formas de ver la vida. En estos casos, tanto los conductores como el resto de los participantes, juegan sus respectivos roles dentro de una dramatización que tiene como finalidad implícita o explícita, impresionar los sentidos de tal manera, que el conjunto de lo allí realizado, permanezca de manera sensible y aún racional en la psiquis de los participantes.

Hay otras actividades ritualísticas: expresamente nos referimos aquí a los memoriales dedicados a los héroes que se destacaron en la historia del grupo por sus actos notables a favor del mismo. Y asimismo, a los que están dedicados a los antepasados tanto del conjunto como de cada familia o clan. Para finalmente incluir en un extremo muy notable y destacado a los dioses que en algún momento estuvieron vinculados con el grupo.

Como ya dijimos, este último culto deviene del hecho de que esos dioses han sido los creadores del Universo, del hombre y del grupo mismo. Los dioses mantienen su rol de haber protegido permanentemente al grupo salvándolo de numerosos peligros. Entre los cuales se incluye la enemistad con otros grupos humanos que – obviamente – también estaban protegidos por otros dioses. Y los dioses se mantienen aún en la actualidad permanentemente alertas a las necesidades de toda índole que pudiera tener tanto el grupo como sus individuos en particular.

Ese estado de alerta – en la mayor parte de los casos – se mantiene desde un lugar o morada indeterminada que es denominado como el cielo o los cielos. Aunque la forma en que esta permanencia se verifica es muy controversial. También es una verdad común a muchas creencias que los dioses han prometido al grupo volver algún día desde ese cielo o esos “cielos” a juzgar y discernir entre quien o quienes se han hecho merecedores a lo largo del tiempo a convivir con los dioses por toda la eternidad. Y separar del grupo a quienes no se hayan hecho dignos de ellos, con castigos eternos de diverso tipo.

También es frecuente la creencia de que el cuerpo espiritual se encarna por un período de tiempo en un cuerpo físico. Dentro del cual podrá evolucionar hasta cierto grado en un período de vida determinado. Una vez finalizado éste, el cuerpo espiritual retornará a la fuente universal de donde provino. Y allí aguardará una y otra vez, nuevas oportunidades de encarnar y volver a evolucionar, hasta alcanzar un cierto grado de perfección, luego del cual ya no serán necesarias nuevas encarnaciones y la permanencia en la propia fuente cósmica de vida será perpetua.

De este conjunto de convencimientos de los cuales – por lo menos – se puede decir que llaman poderosamente la atención por su similitud, coherencia y grado de historicidad de los hechos, se han derivado un grupo de rituales con una finalidad muy particular: la de continuar el contacto con los dioses. Y esto está canalizado por las religiones. Estas constituyen – en principio – una manera predeterminada de garantizar el cumplimiento del pacto establecido por el dios o los dioses con el grupo: la protección y la asistencia perpetua, a cambio del cumplimiento de una serie de normas morales y de conducta, con altísimo valor social y que están vinculadas con la vida personal y grupal, abarcando desde las conductas hasta las costumbres de todas las índoles posibles.

Las religiones incluyen los diferentes actos de recordación de estos hechos. Mediante liturgias y ceremonias diversas, se mantiene el contacto con el Dios o los Dioses y con la propia comunidad o pueblo. Esta comunidad incluye a los muertos del grupo quienes son recordados de diferentes maneras según las tradiciones y costumbres del mismo: ya sea mediante monumentos, ceremonias, ofrendas florales, música e incluso alimentos y bebidas a ser consumidos por el fallecido en la otra vida.

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Espiritualidad: El complejísimo ser vivo de cuya especie formamos parte, tiene una dimensión triple: la física, la psíquica y la espiritual. Cada una de ellas puede ser demostrada aún dentro de los sistemas materialistas de generación del conocimiento. Cualquier negación de estas condiciones sólo sería una distracción al momento de plantearnos las razones más elementales de justificación de nuestras particularidades en el concierto del universo. Y cada una de estas dimensiones condiciona fuertemente y definen a cada individuo. Por lo que un hombre, es el resultado de su herencia, de su ambiente y de su evolución a partir de esas condiciones basales.

Lo que denominamos fase espiritual, surge a partir de las nociones más elevadas que le permite el psiquismo a nuestra especie. Debemos dejar perfectamente aclarado, que - francamente - nuestra especie ocupa un rango superior. No porque nos lo hayamos autoadjudicado de alguna manera arbitraria. Biológicamente es así. Y aún podríamos encontrar otras razones...desde el punto de vista de la Religión...tal cual haremos en el próximo punto. Pero por el momento y ajustándome sólo a lo biológico, las siguientes características, si bien no son exclusivas de la especie humana, sí las encontramos en grado superlativo en la misma, como consecuencia de poeer un Sistema Nervioso considerado como de alto rendimiento, tal como se expresó en la explicación del Sistema Nervioso.

A los distintos tipos de memoria, debemos sumarle la capacidad de abstracción, que consiste en la posibilidad de adjudicar a determinados hechos estables un símbolo transitorio; que en nuestra especie se manifiesta en grado superlativo. Ya que poseemos una capacidad de generar y utilizar la simbología que se remonta a los comienzos y que se ha manifestado en forma impresionante en los distintos tipos de símbolos utilizados. Letras, números, figuras, objetos, colores, palabras, frases, gestos, signos, señales...casi todo puede transformarse en un símbolo que expresa conceptos mucho más complejos que su propia estructura. Asimismo, la posibilidad de asumir el concepto de número, igualdad y desigualdad. Y las nociones de valor; así como la comprensión de las relaciones causales y lógicas.

Y como expresión máxima, la noción de trascendencia que nos permite dejar de lado el mero presente, para introducirnos en dos tareas fascinantes: recordar el pasado e imaginar el futuro. Nociones que - ineludiblemente - nos enfrentarán al sentido de la vida y a la búsqueda de lo trascendental. Aún aquellos que piensan acerca de sí mismos como "indiferentes ante los aspectos espirituales", están admitiendo tales aspectos. De tal manera que su indiferencia constituye por sí misma una toma de posición, que casi siempre estará acompañada de justificaciones y definiciones éticas y morales aparentemente propias. Pero en realidad, con rasgos muy similares a los del resto de la humanidad.

Podríamos decir que si queremos conocer realmente a una persona, dicho conocimiento deberá ser abordado en sus dimensiones física, psíquica y espiritual. Para ponerlo en boca de algún pensador, el mundo tiene tres estratos fundamentales: la Naturaleza, el Hombre y Dios, sea cual sea el concepto que de El tengamos. Y el hombre, en tanto y en cuanto es un microcosmos, también exhibe sus tres dimensiones: material, humana y sobrenatural. En realidad, esta visión, no es diferente en ninguna de las concepciones que las distintas culturas y sociedades han tenido a lo largo del tiempo y en los lugares más diversos del planeta. Pero siendo el hombre un ser eminentemente social, las tres dimensiones tienden a adquirir formas colectivas. Y estas tres garantizan la supervivencia de la sociedad, a saber: la relación con el mundo natural, la relación con los demás hombres y la relación con el Dios que cada cultura venera. Y en esto último radica el sentido espiritual que nos es característico como especie.

Pero – a la vez – encontramos algunos  hombres de los que se puede decir, que tienen un verdadero interés por los asuntos del espíritu, independientemente de cómo esté definido en su propia sociedad y en su propia religión. Estos seres, tienen una cualidad a la que podemos definir como espiritualidad. Lógicamente, es un término muy amplio, que posibilita un sinnúmero de interpretaciones y de difícil definición en sentido estricto. Ya que en él, se puede incluir tanto la creencia en uno o varios poderes sobrenaturales como veremos más abajo en las religiones teístas, como – en sentido más estricto – en la búsqueda intensa y afanosa de una experiencia personal que necesariamente incluye una visión del mundo muy ligada a lo más elevado y lo más despegada posible del mundo de los sentidos físicos: o sea la auténtica sensualidad.

Estos seres especiales, los encontramos en todos los tiempos, en todas las culturas, en todas las religiones. Parecieran pertenecer a una verdadera aristocracia de la humanidad, en el mejor sentido de este término. Es decir, en el sentido de un grupo de personas de condición excepcional. Marcan rumbos, comienzan grandes obras, fundan instituciones, métodos, sistemas, ciencias, dejan obras perennes para la humanidad. Casi siempre, es como si estuvieran “adelantados” a su propio tiempo. Y – por ello – a menudo, son absolutamente incomprendidos. Pero aún cuando en vida hayan sido estimados y reconocidos, recién serán comprensible en su totalidad tanto su personalidad como su obra mucho tiempo después. Lo más notable de todo, es que – también casi siempre – están unidos por extraños lazos con otros hombres de su misma condición excepcional. Aún cuando sus obras y sus pensamientos parecieran ser antagónicos para los demás.

 He encontrado una página que reúne muchísima información acerca de tanto de las religiones como de los movimientos de tipo espiritualista. Aunque no comparta plenamente todo lo allí expresado, es un trabajo bastante completo: se trata de Metareligión. Asimismo, se pueden visitar las secciones de Religiones en el Mundo, así como Esoterismo y los enlaces de estas páginas: ambas de Wikipedia.

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Las imponentes construcciones erigidas por los hombres, tienen - obviamente - un profundo sentido religioso. Pero también son - a menudo - una demostración asombrosa de hasta qué punto se entrelazan los conceptos y las aptitudes espirituales de los hombres. Muchos constructores eran hombres de gran espiritualidad...

La Estrella de David, a la vez que un símbolo religioso contiene profundas enseñanzas acerca de los mundos material y espiritual.

 

 

 

El símbolo denominado Labarus es una de las tantas representaciones de la Cruz. Pero en especial, contiene las letras griegas Chi y Ro: una de las formas de abreviatura de la palabra Xristós acompañadas de las dos primeras letras de ese alfabeto: Alpha y Omega, de las cuales habló el propio Maestro Ieshoua, para referirse a Sí mismo.

 

 

 

El Príncipe Gauthama, alcanzó el estado Búdico y - por lo tanto - frecuentemente es denominado simplemente como Buda.

 

 

 

Las enseñanzas del Profeta, están contenidas en un Libro Sagrado denominado Al Khuram, el cual contiene enseñanzas y preceptos.

 

 

 

 Akhenaton, su esposa Nefertiti y sus hijos, recibiendo la influencia de Aton, "fuente de luz y dador de toda vida". Este fue el primer culto monoteista de la Historia.

ReligiónUna de las posibilidades de supervivencia más importantes y quizás la más importante, para un determinado grupo humano, es el acuerdo de mantener un sistema de creencias y de valores, que – a la vez que dan respuesta a interrogantes muy profundos de cada individuo – le proporcionan a la sociedad un código moral que garantice su cohesión. Este sistema de creencias está originado – casi siempre – en una teogonía que explica el origen del universo y la presencia del hombre en él. Así como la justificación de su particular rol dentro de ese universo, incluyendo sus conductas individuales y colectivas.

Este acuerdo y sus consecuencias, son denominados con la palabra religión. Casi siempre usada como sinónimo de fe o creencia en lo sobrenatural, sagrado o divino. A estas creencian, se suman dterminados códigos morales, prácticas y rituales e incluso organizaciones o instituciones relacionadas con dichas creencias. Por lo que, en la mayor parte de los casos la palabra religión es un sinónimo de lo que podríamos denominar como religión organizada o más bien una organización religiosa. O sea, las organizaciones sociales que tienen por finalidad el ejercicio de determinado sistema de creencias.

Pero a la vez, es el reconocimiento por parte de cada ser humano de la existencia de uno o varios dioses que tienen poder sobre su destino, por lo cual se le o les debe amor, honor y obediencia. Estos sentimientos se pueden expresar por medio de ritos o ceremonias públicas, pero sobre todo por la conducta privada de cada uno. Desde su etimología (del lat. religare) la religión es un intento tanto de unir al individuo con su dios o sus dioses, con el mundo y con los seres que lo rodean. Ya que casi todas las religiones, explican la cosmogonía (explicación acerca del origen del cosmos) el sentido de la vida, la justificación de la existencia del hombre, de su vida actual y – sobre todo – de su vida futura.

Frente a este hecho, se debe distinguir la conducta de “seguir los preceptos de una religión”, diferenciándola de quienes adoptan una “postura frente a la religión”. Así, encontraremos individuos creyentes (monoteístas, politeistas, no – teistas, deístas, panteístas), de espíritu amplio (universalistas) y no creyentes de diversos tipos (ateos – areligiosos y antirreligiosos – agnósticos e indiferentes). Casi todas estas definiciones se corresponden con organizaciones o instituciones organizadas. Y los miembros de estos grupos pueden participar de la vida de los mismos con mayor o menor fidelidad y compromiso. Aquí también se puede repetir lo ya dicho con respecto a la espiritualidad. Hay ciertos seres de naturaleza religiosa en grado superlativo. Se destacan en mucho del resto de sus cófrades y - generalmente también - son ignorados en su tiempo y recién comprendidos por la posteridad. De muchos de ellos e independientemente de la religión que profesaron, se puede decir que han tendido a la perfección y - de alguna manera - constituyen un grupo destacado que merecen ser considerados como santos o - al menos - como modelos dignos de imitar.

Sin pretender - de ninguna manera - ni siquiera esbozar un estudio de religiones comparadas, podríamos decir y sólo para introducirnos a tan fascinante tema, que el Hombre es una especie absolutamente reciente en el Planeta. Su historia no se remonta a mucho más de quince o a lo sumo veinte mil años. Toda otra forma anterior es humanoide. O sea: pertenecen a nuestra misma Familia: los Homínidos, pero a distintas especies. La nuestra, es la denominada Homo sapiens sapiens. Y sus orígenes aún son inciertos. Lo que sí es cierto, es que distintos grupos humanos se afincaron en distintas partes del mundo. En un momento determinado, lograron un gran desarrollo cultural y aún tecnológico. Y por una u otra razón cada uno de estos grupos tuvo su ocaso. Sus sucesores actuales, frecuentemente no tienen ni siquiera una versión fidedigna de su propia historia.

Todos estos grupos se enfrentaron con enormes dificultades para trasladarse de una parte a otra. Lo cual produjo una especie de cierre en sí mismos a la vez que un distanciamiento entre los diversos grupos humanos. Estas distancias dieron por resultado la existencia de distintos modos de percibir al mundo. Y estos modos, estaban estrechamente relacionados con la religión principal de cada uno de los grupos humanos que las practicaban. De esta manera, podríamos llegar a establecer una clasificación de esos distintos tipos de visiones del mundo. Las que constituyen en realidad distintos tipos de “mundos”. De entre ellos, hemos seleccionado sólo algunos. De ninguna manera porque les adjudiquemos algún tipo de preponderancia sobre los otros posibles, sino sólo por ser los que están más ligados a nuestra realidad actual:

Las antiguas civilizaciones: Existen relatos acerca de antiguas civilizaciones tales como la Atlántida y la Lemuria. Y certezas acerca de las civilizaciones de la antigua Mesopotamia: sumerios, babilonios y asirios. Así como la impresionante civilización egipcia. Y las no menos importantes de los fenicios, los cartagineses y los persas. La civilización griega que fue continuada por la romana. Y en otros enclaves, la civilización china y la japonesa. Cada una de ellas, tuvo su sistema de creencias y su religión propia. Las civilizaciones americanas, africanas y australianas, lamentablemente son mucho menos conocidas que las anteriores. Fundamentalmente por la brutal aniquilación de seres humanos, junto con su memoria histórica, documentos y aún monumentos, edificios, templos y otros testimonios materiales. Sobre algunas de ellas volveremos más adelante, cuando consideremos aspectos vinculados con la educación. Obviamente que cada una de ellas, también tuvo su propia religión. Debemos resaltar que muchas de las religiones de estas culturas mencionadas, aún se practican.

El judaísmo: formado por un pueblo en un movimiento de peregrinación casi continuo, por los distintos países alrededor del Mar Mediterráneo: Babilonia, Egipto, el desierto, Judea. Y luego de un prolongado tiempo de formar parte del Imperio Romano, nuevamente la diáspora y la vida en cualquier lugar que posibilitara su residencia. Sus principales escritos religiosos han tenido amplia difusión con posterioridad. A mediados del Siglo XX ocuparon los antiguos territorios en los que estuvieron asentados hasta la última diáspora. La controversia acerca de los mismos, con los pueblos que los habitaban aún continúa. Su tradición está basada en la Torah y el Talmud. Así como en numerosas escuelas rabínicas que no reconocen una jefatura espiritual mundial.

El cristianismo: originalmente se constituyó como una secta del judaísmo, a partir de las enseñanzas del Rabbi o Maestro llamado Ieshoua nacido en la aldea de Betlehem. Sus apóstoles, discípulos y predicadores, realizan una acción de difusión de esas enseñanzas, contenidas en el Evangelion o Verdadero Mensaje. Esta acción fue expandiéndose no sólo por los países que bordean el Mediterráneo, sino mucho más allá. Habiendo llegado a Roma como a tantos otros sitios, primero encontró el rechazo y la persecución. Pero mas tarde el pleno apoyo del propio Imperio, que la instauró como su religión oficial en el Siglo IV. A partir de esto se difundió por los países que formaban parte del Imperio. Una vez fenecido éste, el cristianismo se había ligado mucho a la historia de esos países. A tal punto que cuando estos comienzan una acción expansionista fundando colonias en los diversos continentes, el cristianismo acompañó ese movimiento y se volvió a difundir en todos ellos. Este “mundo”, es la base del actual Occidente.

Pero también quedó fuertemente afincado en el Oriente, tanto a partir del Imperio Bizantino, cuanto en todos los pueblos del llamado Cercano Oriente. Esas etnías tienen una fuerte ligazón interna con lo místico y lo religioso. De tal forma, que tanto las formas católicas – que tienen una subordinación a la Sede Episcopal de Roma – como las formas ortodoxas – originadas a partir del cisma atribuido al Obispo Focio – han resistido todo tipo de persecuciones y penurias a raíz de profesar su religión. Y aún hoy, son verdaderos relictos culturales que han mantenido sus tradiciones a pesar de todo. El Maestro Iesus o Jesús, según su nombre latinizado, es el Mesías de la religión judaica o el Xristos o Cristo summum de la perfección y considerado como el Hijo Primogénito del Dios Padre. Sus enseñanzas están contenidas en los Evangelios (Ev angelion significa en griego "verdadero" o "buen" "mensaje"). A los que hay que sumar otros escritos posteriores. Y también los libros de la antigua religión judía, todo lo cual conforma la Biblia o Libro máximo al cual se ajustan los procederes de millones de personas del mundo.

El budismo: Como contrapartida del “mundo” anterior, en el Oriente tomaba entidad otro basado en las ideas y pensamientos de otros fundadores religiosos, como es el caso del príncipe Gauthama Sidartha, quien alcanzó el estado búdico por lo cual es considerado como Buda. Quien aleccionó para obtener el mismo resultado a un conjunto de discípulos. Este mundo es el denominado budista, ampliamente extendido por varios países. Sus máximas y formas de proceder están asimismo tan difundidas que son seguidas – como en el cristianismo – por millones de personas.

El indi: Otro mundo que agrupa a una muy importante porción de la humanidad. Si bien este mundo tiene grandes contrastes sociales como resultado de sus costumbres y legislación tradicionales, muchas de estas costumbres – sobre todo las vinculadas con el arte – y sus muy antiguas formas de espiritualidad, se han extendido por otras partes. Sus libros sagrados tales como los Vedas, son muy conocidos y leídos en el mundo entero.

El islamismo: Junto con el mundo judío y el cristiano, forman parte de las grandes religiones monoteístas que seguramente tuvieron su remoto origen en el reinado de Akhenaton, faraón egipcio de breve estadía en el trono, pero de gran importancia por sus concepciones religiosas (*). En este caso, este sistema religioso es el producto de las enseñanzas de Mohamed o Mahoma, reflejadas en el libro sagrado conocido como Corán. El Islam, que es la consecuencia de esta gran religión oriental, es una concepción de la vida y del mundo, además de un sistema de creencias religiosas, que tiene raíces muy profundas sobre todo en las distintas etnías que caracterizamos como árabes.

(*) Akhenaton, fue el Faraón Amenhotep. Quien tuvo una revelación que lo llevó a despojarse del antiguo panteón egipcio y aceptar un sólo Dios: Aton. Mudó su sede faraónica y fundó las Escuelas de Misterios que iniciaron una tradición mística, monoteísta y filosófica que aún perdura en nuestros días.

Como en las anteriores páginas, considero conveniente decir que todos estos temas se pueden profundizar. Para ello, recomiendo ir directamente a los sitios Web propios o relacionados con las principales denominaciones religiosas, tales como: Santa Sede, Iglesias Orientales, Iglesias Cristianas, Judaísmo, Islamismo, Budismo, entre otras. Aunque reitero la mención hecha en la sección anterior, del sitio: Metareligión. Así como Religiones en el Mundo. Ambos, tienen referencias y vínculos con todas o casi todas ellas.

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