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B I O É T I C A Y B I O S E G U R I D A D (EN PERMANENTE TRANSMUTACIÓN)
FRONTERAS DE LA BIOLOGÍA: antes que sea tarde...actuemos racionalmente, en base a lo que conocemos... Tanto los Biólogos, como los otros profesionales que utilizan las Ciencias Biológicas como fundamento de sus propios conocimientos, y aún cualquier ser humano dedicado a cualquier otro tipo de actividad, debemos no sólo conocer, sino empezar a aplicar algunos conceptos fundamentales que constituyen las fronteras o más bien los límites posibles en las actividades vinculadas con los seres vivos. Se trata de los aspectos éticos o deontológicos de las profesiones con raíz biológica y las nuevas normas de bioseguridad que hay que adoptar en muchos procesos y situaciones problemáticas de la vida cotidiana actual: |
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A fines del Siglo XIX, la aplicación de principios físicos, produjo una serie de hechos tecnológicos que promovían el bienestar general. Es el caso de la locomotora a vapor, que revolucionó el concepto de transporte que tenía hasta entonces la humanidad.
Simples artefactos como la lámpara eléctrica hicieron confiar a la humanidad en que el progreso era indefinido y seguro. Y que sólo podían esperarse de él buenas cosas.
Sin embargo, la utilización inapropiada de determinados conocimientos trajo destrucción y muerte. Iindependientemente de las razones que se esgriman para su uso, la humanidad comenzó a poner reparos a la ciencia y a la labor de los científicos.
Incipientemente a fines del Siglo XIX, pero mayormente en el Siglo XX y en lo que corre del XXI, irrumpió la Biología como generadora de nuevas tecnologías.
Las Biotecnologías incluyen procesos diversos de antisepsia, fermentaciones, catálisis, producción de medicamentos, inmunizadores, etc.
La experimentación biológica que llevan a cabo biólogos, médicos y otros profesionales, enfocada hacia determinados aspectos de la vida humana, requiere la aplicación de normativas éticas estrictas.
De la misma manera que con la vida humana, deben implementarse normas estrictas cuando utilizamos otras especies animales con distintos fines experimentales.
También hay que tener en cuenta que los animales son utilizados con muy diversos fines. Que van desde el aparentemente altruista mascotismo hasta los fines bélicos o de seguridad pública, |
Hace unos años, el término que encabeza esta sección era casi desconocido. Pero en la actualidad, casi nadie ignora que "algo tiene que ver" con determinados problemas vinculados con todos y cada uno de los que habitamos en este planeta, de forma directa o indirecta. La verdad es que en los últimos años, la Biología y sus ciencias, artes y disciplinas derivadas, han sufrido una colosal "transformación"...en relación con la cantidad de los conocimientos acumulados y la posibilidad de utilizar tales conocimientos en el empeño tan humano de transformar la realidad a toda costa. De esta manera, técnicas biológicas o biotecnologías que hoy son comunes, hace un corto tiempo eran lisa y llanamente "impensadas" e "impensables". Y ya que muchas de las innovaciones tecnológicas provienen del campo de la Biología, ésta ha pasado a tener el rol protagónico que en los fines del Siglo XIX y hasta la mitad del Siglo XX tuvo la Física. En aquel momento se produjeron muchísimas innovaciones en todo tipo de maquinarias, medios de transporte y utilización de energías de todo tipo. Así, se produjo el advenimiento del uso masivo de la fuerza del vapor, la electricidad, el motor de combustión interna, la electrónica y la energía nuclear. Es algo similar lo que ocurre con la Biología en la actualidad. Del deslumbramiento inicial que produjeron ciertas biotecnologías tales como la manipulación genética, las innovaciones en el campo de la inmunidad, los transplantes, los cultivos de tejidos, la clonación, el mejoramiento de procesos con fines prácticos muy diversos tales como la fermentación, la catálisis, la asepsia y la antisepsia, se nos ha vuelto normal, que las innovaciones se sucedan sin que prácticamente nadie se asombre. Sin embargo, muchos riesgos están escondidos detrás de cada una de estas conquistas del ingenio humano. Todo esto se constituyó al mismo tiempo en grandes bendiciones y a la vez en grandes amenazas para la humanidad. De modo tal que hubo que pensar algún tipo de restricción ética para estas innovaciones. Y allí aparece el término Bioética. Desafortunadamente, hay algunos grupos de profesionales que parecieran estar empeñados en monopolizar este término que - como vemos - es mucho más amplio que la aplicación a sólo un campo restringido de la Biología y sus Ciencias aplicadas. Es imprescindible adoptar un criterio mucho más amplio y multidisciplinario, como lo propugnan importantes organismos internacionales profundamente involucrados con esta temática. Algunos extremistas, pretenden suprimir lisa y llanamente las posibilidades de utilización de algunas de ellas. Otros, intentan justificar por medio de fundamentos también provenientes de las ciencias, la inconveniencia de su uso. En el justo medio está creciendo con fuerza, el intento de poner límites éticos a los posibles excesos que se pudieran cometer en cualquier sentido. Y por lo tanto, en casi todas las carreras profesionales vinculadas con las ciencias biológicas tales como la misma profesión de Biólogo, así como las de Médico, Veterinario, Agrónomo, Bioquímico, Farmacéutico, Ingenieros en Recursos y muchas otras que básicamente son las mencionadas pero que adquieren algún nombre más particular por algún tipo de conveniencia, es común la introducción de contenidos que informan y forman no sólo en el campo de la Deontología profesional, sino también en el de la Bioética. En primer lugar tendríamos, entonces, a la Bioética. O sea, aquellos deberes que se derivan del trato con seres vivos, cualquiera sea su jerarquía o condición, incluyendo la especie humana. A lo cual y en razón de estar vinculada con varios tipos de profesiones, podríamos denominar como Deontología compartida. En esta sección nos extendemos sobre este tipo de ética. Y en segundo lugar tendríamos, la Etica profesional, o sea: aquellos deberes legales que derivan del ejercicio de una profesión de raíz biológica. A lo cual le podríamos denominar: Deontología estricta. Que se refiere al "deber ser" de cada uno de los profesionales que utilizan a las Ciencias Biológicas en el ejercicio de su profesión. Que tratamos con mayor extensión en la tercera sección de esta página. Y al interrogarnos sobre cuáles son los aspectos éticos que se deben tener en cuenta, encontramos en primer lugar, al problema de la verdad en Biología. En cualquier rama de la ciencia, su fin último es la búsqueda de la verdad. Lo cual constituye - de por sí - un problema individual y colectivo. Ya que hay que definir qué entendemos por verdad y qué condiciones hay que reunir para intentar su búsqueda. Desde ya, el primer deber ético al respecto, es el de realizar permanentemente el esfuerzo intelectual que descarta por completo, la banalización del conocimiento. Y la aplicación estricta del rigor crítico: que es imperioso mantener en cualquier circunstancia: en la investigación científica, en la función docente, en los asuntos cotidianos, en la aplicación práctica de los conocimientos propios, el rigor ante el testimonio ajeno. Por lo tanto, es ético admitir, que hay algunas verdades que deben ser ineludiblemente conocidas: las relacionadas con la profesión y máxime con el campo específico de la misma; en la adquisición y práctica de los hechos culturales, en la búsqueda de la verdad sobre el Hombre, como miembros de la especie. Pero a la vez, hay deberes éticos en el hecho de la comunicación de la verdad: como el deber de veracidad y el deber de prudencia. Estos deberes excluyen totalmente tanto la mentira material como la mentira formal; así como la simulación, la hipocresía y la jactancia. Aún así y frente al dilema de evitar un mal mayor, o de transmitir una verdad que no puede ser comprendida fácilmente por una o varias personas, puede existir la posibilidad de la licitud del ocultamiento temporario de la verdad. Siempre y cuando la misma sea puesta en conocimiento de quienes sí pueden asimilarla. Para el que posee un determinado conocimiento, existen tanto el derecho como el deber de la comunicación. De allí se derivan las pautas éticas que se utilizan en la comunicación de la ciencia. En este campo, distinguimos la verdadera comunicación cientfíca, que está pautada por conjuntos de colegas que comparten ese campo del conocimiento, de las comunicaciones acientíficas, paracientíficas y las de divulgación. En este último caso, es encesario que en la comunicación de ideas científicas ajenas, se cumplan con las normas éticas de: objetividad del dato, sinceridad en las ideas y - por sobre todo - el derecho a la libertad, el derecho a la vida, a la dignidad y a la intimidad de cada ser humano. Cuando se afirma que lo que uno hace, proviene de conocimientos científicos, debemos pensar que este tipo de conocimiento, tiene determinados límites y reglas formales. En principio, cada descubrimiento debe estar publicado teniendo en cuenta determinadas reglas formales, en revistas especiales que son publicaciones colectivas de asociaciones de científicos que estudian el mismo tipo de problemas. Generalmente, tienen mucho en cuenta, que se hayan cumplido determinados requisitos. Sabemos que la ciencia no tiene sino verdades transitorias cuya validez está vinculada con la validez de las hipótesis. Es decir, los modelos en los que se basa la obtención de la verdad, pueden y deben ser modificables. Asimismo, el conocimiento científico basa su ética en asegurar en la mayor medida de lo posible, un grado cierto de legitimidad; Esto es posible, si se evitan tanto la absolutización del conocimiento, como el deseo de obtener poder a través del mismo. El límite, una vez más, es la dignidad humana. Ya que el conocimiento científico solo es fiable si se siguen determinadas pautas que tuvieron su mayor rigor a partir del positivismo. Si bien sería falso atribuirle a éste la imposición de la necesidad de aplicar la lógica en todo hecho de generación de conocimiento, no menos injusto sería no reconocer que es a partir de Karl Popper, que toma un impulso definitivo, la instauración entre los hombres de ciencia, de una actitud crítica. Basada en lo que Popper denominaba falsabilidad y alejada de todo tipo de dogmatismo. En esta época encontramos un intento de demarcación, intentando diferenciar entre pre ciencia, pseudo ciencia y metaciencia. Así como la generación de interrogantes acerca del valor de los conocimientos que se pueden alcanzar por métodos inductivos confrontandolos con el método hipotético-deductivo. También se consagraba la idea de la verdad “inalcanzable” o “búsqueda sin término”. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los científicos son seres humanos. Y por lo tanto, se pueden considerar también determinados factores individuales. Algunos autores hablan de una cierta psicología del científico. En la cual podemos encontrar desde el relativismo, hasta reacciones contra el positivismo. Asimismo, es ineludible que cada uno tenga ciertas “cargas teóricas” originadas en sus tiempos de formación y estudios. Esto permite entender un cierto compromiso para aceptar teorías, métodos y paradigmas. En la Historia de la Ciencia, distinguimos tiempos de “Ciencia normal” y otros de “Revoluciones intelectuales”. Pero en uno y otro caso, éstán los mismos intentos por lograr una adecuación entre conocimiento y realidad. Sin embargo, siempre existirá el riesgo de caer en extremos tales como el cientificismo. Que implica un verdadero deslumbramiento por lo verificable, así como asumir a lo “útil” como deseable y como límite o freno. O en su contrario: el filosofismo. Lo sano es tener un determinado grado de espíritu crítico para distinguir y diferenciar jerarquías. Ya que intentar explicar toda la realidad con el método científico, es tan falso y ridículo como hacerlo a través de la filosofía. Sumado al riesgo muy cierto de la ideologización de la Ciencia. Una verdadera ética en la investigación, estará basada - entonces - en la obligación de veracidad. De la cual se derivará una responsabilidad personal, que evite totalmente la posibilidad de siquiera pensar en cometer fraude. Así como dará origen a determinadas normativas específicas, tales como el paradigma del universalismo. Que implica tener muy en cuenta que el conocimiento debe circular entre todos los miembros de la especie. Comenzando con la colaboración entre colegas, basada en el desinterés y en la rectitud de intención. Lo cual no impide la sana crítica. Al decir de Merton, un verdadero escepticismo organizado, que esté basado en la integridad intelectual y la objetividad. Es tan lícito dudar de la certeza, como noble el reconocimiento del error. Hay un determinado compromiso personal, basado en la generosidad y la sociabilidad. Esa responsabilidad social, permite discernir cual es nuestro rol comunitario. Así como cuáles son las justificaciones que nos lleven en un determinado momento a realizar Ciencia básica, que genere conocimientos puros o Ciencia aplicada, que genere conocimientos aplicables a determinados fines. Esto es que tengan un determinado funcionalismo tecnológico, independientemente de la posibilidad de su utilización en forma inmediata. Esta responsabilidad, se torna de carácter universal. Ya que el destino de los resultados, serán reportados a quienes hicieron posible los estudios a través de la fuente de financiación de los mismos. Sea ésta a partir de fondos privados y con mayor razón cuando los mismos son públicos. En el caso particular de la Biología, la relación entre Ciencia y Antropología, tiene mayores implicancias que en otros casos. Siendo hombres, muchos de nuestros interrogantes, están vinculados con cuestiones eternas de la humanidad. Verdaderos nudos gordianos antropológicos, tales como el dilema: Creación-evolución. O el sentido Teleológico del mundo físico. Además de las respuestas que nos debemos a nosotros mismos y a los demás, respecto del sentido de la existencia del hombre, la existencia de conductas instintivas y adquiridas; nuestra evidente inespecialización a pesar de pertenecer a una especie determinada del Reino Animal. O las cuestiones mucho más complejas tales como la razón de ser y la justificación de la inteligencia y su relación con la técnica. Debemos encontrar respuesta a nuestra increíble capacidad de desarrollar un lenguaje que enriquece la posibilidad de comunicación. La aparente dicotomía entre mente y cuerpo. Y aún más: encontrar significado a cuestiones tales como la libertad. O en un plano mucho más material la relación entre cerebro y procesos mentales. Las cuestiones tales como el origen del hombre y los procesos de hominización y humanización, justificarán ampliamente la necesidad de una Antropología que enmarque el trabajo científico. Así como el entendimiento claro de las bases biológicas del comportamiento humano, desde el origen de la especie hasta nuestros días. Y a partir de allí, se puede reflexionar acerca de las relaciones del hombre en general; pero también de los Biólogos y otros profesionales vinculados con la Biología en todas sus formas en particular, con la Naturaleza. A partir de la consideración de que el Homo sapiens ha devenido en un verdadero Homo faber. Por lo que hay que considerar a la Naturaleza en su estado prístino, hasta una Naturaleza producida por el Hombre. Que no en todos los casos ha terminado siendo una Naturaleza para el Hombre. A veces, todo lo contrario. Como lo mostramos en otros puntos de este sitio, cuando hablamos de Biología y Ambiente. La Bioética, asume como primer paradigma el Valor de la vida en todas sus formas. A partir del conocimiento acerca de la variedad y diversidad del fenómeno vital. Que nos lleva a valorar las diferentes formas de vida. Desde las formas más simples que podemos encontrar en la Naturaleza, los cuales nos permiten dar valor a la vida no humana, hasta la dignidad absoluta del ser humano. En la esencia de la ética biológica, ésta se centra en el valor de la vida física. Pero a este valor, seguramente le podremos añadir todas las consideraciones que culturalmente hayamos asumido como espiritualidad o religión. Como lo hemos mostrado en la página dedicada al cuerpo espiritual. Los casos más específicos en este punto, están vinculados con la experimentación biológica que llevan a cabo biólogos, médicos y otros profesionales en determinados aspectos de la vida humana. Hay acuerdos en este sentido, que han establecido ciertas normativas, vinculadas a la ética necesaria para encarar este tipo de estudios. El primer intento en este sentido, se produjo como consecuencia del conocimiento que se tuvo de las aberraciones cometidas por científicos nazis en el transcurso de la IIª Guerra Mundial. Se lo conoce como el Código de Nüremberg de 1947. Que fue perfeccionado con la Declaración de Helsinki de 1964, con numerosas enmiendas. Su última versión y única válida, es la de 2004. También podemos citar la Declaración de Tokio de 1975, más vinculada con el trato a personas privadas de libertad. En los últimos años, se han incrementado los debates acerca de muchos de estos temas. El concepto mismo de vida humana, lleva implícitos grandes interrogantes acerca de sus cualidades y su calidad. Ambas, están estrechamente vinculadas con la facilitación y la restricción de la vida en casos límites. El otro gran tema está vinculado con el momento del inicio de la vida humana y está muy vinculado con los derechos y deberes de los individuos en tanto padres y del Estado en cuanto tutela de la salud pública. Así como con la detección de anomalías en embriones. O la producción y aún la utilización con diversos fines de placentas, embriones y fetos humanos. Otros temas de debate, se centran en las tecnologías genéticas, que son posibles a partir del conocimiento de las recombinaciones y secuenciación del ADN. De éste, toma fundamento la eugenesia, que nos vincula con el derecho a conocer con certeza nuestra identidad personal así como la identidad de nuestros progenitores. Asimismo, a partir de las certezas acumuladas acerca de la naturaleza común de la humanidad, quedan sin ningún tipo de sustento, las ideas que sustentaban tanto el extremo del racismo del cual derivaban aberraciones como la esclavitud o el extremo de la creencia en algún tipo de superioridad racial que justifique la supremacía de grupos escogidos de supuestos superhombres. También han cobrado muchísima relevancia en la actualidad los temas que giran en torno a la sexualidad y a la genitalidad de la especie. Ya que se han desarrollado diversas y muy extendidas técnicas vinculadas con manipulaciones en procura de reformar o alterar el sexo. Así como diversas técnicas vinculadas con la reproducción tales como la regulación de la natalidad y la anticoncepción, la fecundación artificial y las técnicas de clonación. Todos estos temas adquieren mayor importancia - si se quiere - ya que de ellos, se derivan cuestiones de orden social tales como el concepto y función de la familia en tanto unidad celular de la sociedad, así como cualquier tipo de justificación acerca de los problemas derivados del tamaño de las poblaciones en vinculación con la disponibilidad de recursos naturales. Pero la Bioética no concluye con la sóla reflexión acerca de cuales son las actitudes que debemos asumir frente a la problemática de la vida humana. El fenómeno vital es mucho más extenso que ésta, por más que nosotros mismos seamos seres humanos. Y por ello, la más importante especie para nosotros, deba ser la nuestra. La vida comenzó en la Tierra muchos millones de años antes que apareciera tan siquiera nuestra Familia de Homínidos y - seguramente - va a continuar por mucho tiempo después que desaparezca el último miembro de nuestra especie o la del homínido que nos suceda. Sin contar que es muy probable que exista vida en otros planetas de otros sistemas solares en el infinito Universo. En este orden de razonamiento, se comprende que existan - naturalmente - normas de bioética vinculadas a los diversos tipos de relaciones con otras formas de vida distintas. Ya que si bien nuestra especie, casi desde sus comienzos, modificó ambientes y aún seres vivos en pos de mayor bienestar, en la actualidad estas actividades han alcanzado un mayor grado de profundidad. Por las inmensas posibilidades que brindan los nuevos conocimientos biológicos. Así, es muy común que el antiguo proceso de domesticación de plantas y animales, logrado pacientemente por el método de ensayo, acierto y error, actualmente puede acelerarse notablemente por medio de manipulaciones genéticas. Están ampliamente desarrolladas las técnicas de transferencia y de ingeniería genética en bacterias, plantas, animales y este tipo de desarrollos, requieren la fijación del mismo tipo de límites que hemos mencionado en el caso de la vida humana. Lo mismo podemos decir, cuando utilizamos determinadas especies animales, como ratas, cobayos, sapos, monos, caballos, perros, conejos y cerdos - entre otros - para realizar experiencias previas a la utilización en humanos de ciertas drogas de uso medicinal o cosmética. Estas especies cobaya pueden ser utilizadas si se cumplen determinadas normas en las que se tienen en cuenta la relación entre el costo y el beneficio, en términos tanto cuanti como cualitativos. Así como el monto del sufrimiento animal implicado en la experiencia. Similares criterios se puede aplicar a la experimentación en aspectos de fisiología, comportamiento y aún técnicas quirúrgicas. Lo dicho para el Reino Animal, también puede ser extendido al Reino Vegetal. Del cual aún no tenemos certezas profundas, en cuanto al tipo de injuria que le podemos causar a sus integrantes. También son debatidas en la actualidad - en términos de legitimidad - los distintos tipos de utilizaciones que tenemos de los animales. Esto abarca desde las más simples, como lo son los animales que forman parte de nuestra comida o de nuestra vestimenta, tradicionalmente aceptadas como naturales por casi todas las culturas. Hasta considerar otras que pueden resultar más controversiales tales como las vivisecciones, la prueba de sustancias, el uso en recreación y entretenimiento, incluyendo los animales de compañía y el mascotismo y en un extremo muy delicado, las consideradas tradiciones crueles propias de algunas culturas: lidias, riñas y otras. Incluímos aquí el uso de animales con fines bélicos y como auxiliares de la seguridad pública, ya que en ambos casos, implican riesgos de vida para el animal implicado. La Bioética también tiene su capítulo vinculado al creciente campo de conocimiento de las biotecnologías en relación con el ambiente y la manipulación de recursos naturales. Como las ya mencionadas actividades de producción de plantas y animales domésticos. Que en la actualidad están enfrentando la creciente amenaza del agroterrorismo. Y crecientemente, también tendrá que fijar límites referidos a las investigaciones con fines bélicos. En este caso, en la producción de armas químicas y biológicas, así como el de los sistemas de defensa contra éstas mismas. Lo mismo sucede con la búsqueda ya casi frenética de nuevas fuentes de energía. Superadas las tradicionales y aún la energía nuclear, los ojos de la humanidad se han vuelto hacia los recursos biológicos para dar soluciones a la crisis energética. En todos estos temas, insisto una vez más, no se deberían repetir los mismos errores que ya se cometieron anteriormente con las aplicaciones de los principios, leyes y aplicaciones de la Física y algunas de sus trágicas consecuencias. Por ejemplo, en la actualidad ya se habla de los biohackers. Se trata de expertos en conseguir patentes para especies animales o vegetales que serán comercializadas con fines utilitarios. Todo esto se realiza en países centrales, perjudicando notablemente a los países de donde proviene el recurso, que tienen - generalmente - economías empobrecidas. Pobraza que seguramente se agravará con este tipo de maniobras. |
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Las legislaciones ambientales y laborales de la mayor parte de los países civilizados en la actualidad, incluyen leyes vinculadas con la seguridad e higiene en el Trabajo. Y entran en un pormenorizado detalle de muchos aspectos vinculados con ambas, tales como podemos ver en la Ley 19.587 de la Argentina. En ella, se definen términos tales como: accidentes y enfermedades profesionales. Estos dos, están vinculados con la persona que trabaja. Pero también se definen los aspectos vinculados con la seguridad e higiene del ambiente o entorno físico en el cual se verifica ese trabajo. Así como las medidas a adoptar para garantizar lo uno y lo otro. En estas leyes generales, poco se tuvo en cuenta un tipo de trabajo que no está tan vinculado con los ambientes clásicos de los lugares considerados como de trabajo tales como los fabriles, oficinas, talleres, obras. En los trabajos que podemos denominar como biológicos se trabaja con los seres vivos ya sea en calidad de objeto, de sujeto o de materia prima. Y por lo tanto, las normas que implican la seguridad en los mismos, ha sido denominada como bioseguridad. Lamentablemente y tal como pasó con el término bioética, también aquí aparecen algunas grandes divergencias entre lo que se considera como bioseguridad. Desde una concepción aplicada a algunos tipos de usos de los seres vivos, hasta una concepción excesivamente sanitarista del término. Ambos conceptos son muy válidos pero se debe entender que son totalmente complementarios. Y si bien ya se ha logrado un buen corpus legal en la materia, aún restan incluirse otros aspectos. Ya que tal como ocurre en otros trabajos esta legislación debe comprender tanto la seguridad de los procesos, los productos, como la seguridad de los seres vivos que intervienen en tales procesos y productos. Y - principalmente - la seguridad del profesional, de los técnicos y operarios que trabajan en esos procesos y los productos. Sean cuales fueren éstos. Esta legislación debe ser enriquecida con la inclusión de todas las tareas que requieren seguridad de tipo biológico. Problemas tales como el manejo, el transporte y el destino de los residuos peligrosos ya sean tóxicos o patógenos (1) (2) requieren legislación específica y normas muy claras para mantener la seguridad de quienes los producen, los transportan, los depositan y todos los ciudadanos en general que pueden estar en contacto voluntario o involuntario con los mismos. Y - por supuesto - la imprescindible seguridad del ambiente que nos rodea. Justamente, para prevenir muchos de los extremos que estamos tratando, así como de otros tipos de problemas ambientales es que se han implementado los estudios multidisciplinarios que se denominan Evaluaciones de Impacto Ambiental acerca de las cuales existe una profusa legislación. Estos estudios son tienden a "analizar la interacción presente o futura de un establecimiento o un proyecto determinado con respecto al medio ambiente". Generalmente son previos a la obtención de la autorización de funcionamiento. |
Las fábricas fueron el primer objetivo de las normas de seguridad e higiene en el trabajo, que consideran tanto al operario como al ambiente, incluyendo la población humana.
Pero los laboratorios y otros lugares en los que se manipulan seres vivos o sus sustancias componentes, también tienen riesgos que deben ser tenidos en cuenta a través de la bioseguridad. |
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El logotipo del Colegio Oficial de Biólogos del Reino de España.
El logotipo del Colegio de Biólogos de Costa Rica.
El logotipo del Colegio de Biólogos de la Provincia de Córdoba (Argentina)
El logotipo del Consejo Profesional de Ciencias Naturales de la Provincia de Buenos Aires (Argentina)
Un libro dedicado al análisis de la Profesión de Biólogo, publicado por el Colegio Oficial de Biólogos del Reino de España. Ver publicaciones. |
Deontología y Deontología Biológica: Los conceptos que venimos desarrollando en esta página, tienen que ver con las normas de Etica y las normas de seguridad. Que - obviamente - tienen que ver con las personas que las van a cumplir o a hacer cumplir. Estas personas pueden actuar en calidad de profesionales, técnicos, operarios, empleados dedicados a la administración. En este punto en particular, nos referiremos a la labor profesional. Que lleva implícita, por su responsabilidad social, la obligación a sujetarse a determinadas normas de conducta en relación con la sociedad, que son estudiadas por la Deontología. La palabra griega deontos, se puede traducir por deber ser. En efecto, la Deontología es una verdadera teoría de los deberes o más bien del deber ser, que en forma específica debe tener el conjunto de personas que integran una determinada profesión. Esto es así, porque la sociedad ha encomendado tácitamente a esas personas algunas tareas que deben ser realizadas con cierta especificidad y mediante la aplicación de conocimientos de grado superior, adquiridos en las Universidades. Para ello, la sociedad de forma directa o indirecta, mantiene esas casas de Altos Estudios. Y sus egresados, han recibido una preparación que está demandada por la sociedad. La acción deontológica, o sea: el cumplimiento del deber ser la asume el individuo; pero la controlan sus pares, en nombre de la sociedad. Para ello, leyes específicas crean los Colegios o Consejos Profesionales, los cuales tienen - entre sus órganos de gobierno - un Tribunal de Ética y Disciplina Profesional. A donde pueden acudir tanto colegas afectados por una falta supuestamente cometida por otro colega en orden a la Etica y a la Práctica Profesional. O cualquier miembro de la sociedad, a los fines de denunciar una supuesta mala praxis en que pudiera haber incurrido un profesional de esa rama y que lo pueda haber afectado. Cuando hablamos de Deontología Biológica, incluimos la Etica profesional en general y el cumplimiento de las normas de Bioética que les compete a los Biólogos y a otros graduados en Ciencias Biológicas, en el ejercicio de su profesión. Éstos, están capacitados para desempeñar una serie de actividades de gran importancia social, que abarcan todo el inmenso espectro de los seres vivos, las relaciones entre ellos y con el ambiente, incluyendo a los seres humanos en sus más diversas necesidades. Hay graduados en Ciencias Biológicas en laboratorios de Genética y Biología Molecular, de Biotecnología, de aplicaciones de la Inmunología y la Endocrinología, en el Análisis de microorganismos y parásitos de diversa índole que actúan sobre distintos seres vivos. También los hay en el análisis de la calidad y el tratamiento de recursos tales como el agua, el aire y el suelo. En laboratorios de producción de medicamentos y sustancias de origen fermentativo y de catálisis. En el manejo de recursos naturales tales como flora, fauna y microorganismos. Sean éstos útiles o perjudiciales para la salud y las actividades humanas. O constituyan un recurso destinado a la alimentación o materias primas de industrias diversas. Asimismo, actúan en la gestión ambiental y en el ordenamiento del manejo de recursos en sistemas rurales o urbanos. Así como en la apropiación de los mismos por medio de la actividad de la caza, la pesca y la silvicultura. Contribuyen a la formación de leyes y otros cuerpos normativos con respecto a todos estos temas e intervienen en Evaluaciones de Impacto Ambiental en obras de distinta envergadura. Algunos actúan también como peritos oficiales o de parte en litis de diversa índole. Estas profesiones son antiguas en nuestro país y su estudio sistemático se remonta a finales del Siglo XIX, cuando se funda la Academia Nacional de Ciencias en la Ciudad de Córdoba. A lo largo del Siglo XX y conforme estas ciencias avanzaban y generaban no sólo conocimientos académicamente válidos sino también numerosas aplicaciones como las que se han mencionado, los profesionales egresados en las distintas casas de Altos Estudios del País, fueron ocupándose de las distintas actividades que se han mencionado, así como generaron conocimientos en laboratorios de investigación y ejercieron las cátedras universitarias en distintas Facultades y Escuelas de Universidades tanto Oficiales como Privadas. Pero también se fueron organizando en Asociaciones Profesionales que tendían a estrechar los lazos cooperativos entre colegas y a lograr finalmente la colegiación que legal y legítimamente les permitiera ejercer libremente la profesión que habían abrazado. Así, existieron Asociaciones Profesionales: de Capital Federal, de Provincia de Buenos Aires, de Córdoba y de Tucumán (entre otras) en distintas jurisdicciones del país. A comienzos de los ´80, crearon una Federación que las unió temporalmente. En la definitiva organización de la Profesión de Biólogo y otros graduados en Ciencias Biológicas y conforme a la formación de un colectivo razonable que así lo requirió, los Estados que componen la Nación Argentina han legislado en la materia, como es el caso de la Provincia de Buenos Aires a través de su Ley 10.353/85 y su modificatoria 11.856/96, que crea el Consejo Profesional de Ciencias Naturales de la Provincia de Buenos Aires. La Provincia de Tucumán, a través de su Ley 5.803/86, creando el Colegio de Ciencias Biológicas de la Provincia de Tucumán. La Provincia de Córdoba, con su Ley 7948/90, creando el Colegio de Biólogos de la Provincia de Córdoba y la Provincia de la Pampa, con su Ley 1347/91, creando el Colegio Profesional de Geólogos y Biólogos. Más otras jurisdicciones tales como las Provincias de San Luis o Salta y los de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyos cuerpos profesionales en estas disciplinas, han iniciado trámites a fin de obtener su colegiación. Asimismo, está constituida una Federación Argentina de Profesionales de la Biología (FAPBIO). Es de destacar que en la Argentina, los Colegios Profesionales son regulados por Leyes Provinciales. Y que pueden integrar federaciones regionales o nacionales. En otros países, las Colegiaturas son Nacionales y están regionalizadas, dependiendo de la extensión territorial y la matrícula. No obstante, en nuestro país, la FAPBIO estableció un Convenio Reversal para el ejercicio nacional en el resto de las jurisdicciones. La ética profesional de los Biólogos y otros graduados en Ciencias Biológicas, está vinculada con la cuestión de la naturaleza ética de la libertad humana y las modernas concepciones de la ética. Que especialmente tienen en cuenta la condición plural de la humanidad. Y la dignidad desde el origen de cada persona. Así como la relación entre persona e individuo. Asimismo, la trascendentalidad de cada ser humano, basada tanto en su naturaleza como en su historia. La primera, como resultado de su filiación biológica. La segunda, generada a partir de una cultura y una educación particular y singular. En tanto profesional, reconoce una ética del trabajo. Basada en las consideraciones de tipo ético que dan origen a una verdadera filosofía del trabajo. Estas consideraciones de tipo ético, reconocen al Biólogo como el profesional capaz de hacer aportes a la sociedad mediante la resolución de problemas, tales como los que hemos señalado más arriba. Tanto a nivel mundial, como en el caso particular de la sociedad argentina, en la cual estoy inmerso, la condición de Biólogo a menudo tiene que ser explicada. El imaginario colectivo no posee suficientes datos acerca de nuestra profesión. Seguramente, como consecuencia de una extendida naturaleza poco publicitada de la misma. En el ejercicio profesional, la actividad tiene sus límites éticos, que provienen del conocimiento de los deberes y derechos, así como de sus límites, en los que encontramos la justificación de lo que podemos denominar como moral y como legal. Algunos son muy simples y de carácter general, tales como el apego y el cumplimiento estricto de la Constitución y de las Leyes generales y particulares. Otros, son propios de la condición de profesional. Se vinculan con las normas de decoro de una profesión, que excluyen - por ejemplo - anunciar la actividad profesional con excesiva publicidad (estridencia publicitaria). Otras, son un tanto más complejas. Se trata del ejercicio legal vs. el ejercicio ilegal de la profesión. Con algunos de sus vicios más conocidos: ejercicio encubierto, ejercicio engañoso y/o doloso, ejercicio gratuito o a título no oneroso. Estas prácticas constituyen una verdadera competencia desleal. Que si es reprochable en profesionales particulares, a veces - lamentablemente - es ejercida desde organismos públicos y privados, contra los cuales a veces es imposible accionar para restituir la justicia del trabajo digno y remunerado acorde al esfuerzo. En este particular, los colegas (miembros de un Colegio) deben estar dispuestos a prestarse la cooperación que sea necesaria así como a brindarse asistencia recíproca. El trato debe ser siempre considerado y - al igual que en la justicia existe la presunción de inocencia - estar fundado en la presunción de suficiencia y de competencia. Además, existe un derecho inalienable a percibir por el trabajo profesional, honorarios dignos, ya sean estos regulados o desregulados. Cuando fallan estos códigos y estas normas, queda la instancia última a la que no se debería llegar nunca: el Tribunal de Ética y Disciplina Profesional. Cuyos integrantes, elegidos por el conjunto de la matrícula, deberán realizar los procedimientos que incluyan el debido proceso y el derecho a la defensa. Si la causa excediera el marco de las normativas propias del corpus profesional, deberá acudirse a la Justicia Ordinaria, en el Fuero que correspondiese. En muchos Colegios profesionales, existe una instancia previa que está representada por el instituto del amigable componedor. También deberá tenerse muy en cuenta las relaciones con otras profesiones. En general, es de estilo el trato considerado y respetuoso. El reconocimiento tácito o explícito de las competencias de cada uno. El respeto por las incumbencias particulares de las profesiones que las tienen determinadas. La aceptación de las concurrencias en el caso de profesiones muy similares cuyas actividades a menudo se solapan. Lo cual debe ser trabajado muy en especial por el o los Colegios profesionales implicados. También es frecuente el hecho de agrupar a profesiones afines o no en Federaciones y Confederaciones a los fines de la mutua ayuda y en pos de mayores logros en común. NOTA A LOS COLEGAS: Mucho agradeceré a los Colegas y Autoridades de Colegios o Consejos Profesionales, me envíen sus logos, direcciones URL o de e-mail. U otro tipo de información para linkearla o incluirla en esta página. En este sentido, incluyo aquí el del Consejo Profesional de Ciencias Naturales de la Provincia de Buenos Aires, esperando nuevas direccciones.
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