P O L Í T I C A (EN PERMANENTE TRANSMUTACIÓN)

DE LA POLIS Y LA POLÍTICA: cuando hablamos del comportamiento humano, mencionamos la característica particular de nuestra especie consistente en agruparse en determinados lugares donde satisface desde sus necesidades biológicas hasta las más complejas necesidades culturales y espirituales. Se trata del ambiente que los griegos denominaron polis y los romanos civitas. En otras palabras: la ciudad, que es un concepto independiente del tamaño que ésta adquiera a través del tiempo.

Su consecuencia última, de donde deriva su gran complejidad, es que el conjunto de ciudades, forman estados, naciones y aún agrupaciones u organizaciones de estas últimas. Llevando así la política a un nivel internacional o transnacional.

Para todo lo cual, hay que encontrar formas de dar sentido a la vida en común y de administrar los aspectos más prácticos de esa vida: o sea, hacer política. Por más desprestigiada que esté esta expresión:

Historia y Biología de la política - Niveles de complejidad y principales problemas - Mis Polis, mi Nación y sus problemas

Historia y Biología de la Política: Intentaré relacionar a la política con los hechos históricos. Pero también con aquellos fundamentos biológicos que motivaron la expresión: zoon politikon (gr.: animal político), con la cual Aristóteles gustaba denominar al hombre. Porque estaba convencido de que la realización plena de un ser humano, se lograba mediante su participación en los asuntos de la polis. Esta palabra, en su tiempo y en su realidad, designaba a la Ciudad Estado, tales como Atenas o Esparta. Que constituían el máximo nivel de organización de su pueblo y su sociedad. Ese término se extendió por el tiempo hasta nuestros días.

Más tarde y con la adopción por parte de Roma de la cultura griega, se extendió este concepto de polis. En  primer lugar, "rebautizándolo" con la palabra civitas (lat.: ciudad). El ciudadano por excelencia, era el habitante de las ciudades. Pero también se ejercía la política, en la administración de las "pro vincias", territorios obtenidos por ocupación militar, a fin de aumentar el poder del regnum, hasta constituir el poderosísimo imperium, que se extendió alrededor del Mediterráneo, llegando a alcanzar los Mares Negro, Rojo y el Golfo Pérsico. El Imperio tuvo dos capitales: Roma y Constantinopla. La primera mantuvo su poder hasta el Siglo V y la segunda hasta el XV.

Las sedes imperiales de Occidente y de Oriente, acumulaban el poder pasando por distintos sistemas de administración de la res publica (lat.: cosa pública) las cuales dieron origen a muchos de los países que hoy existen. Los que a su vez, extendieron sus dominios a los continentes africano, americano y australiano. Se sucedieron los sistemas autocráticos y democráticos. Pero siempre se mantuvo la vocación por ejercer el poder sobre los demás congéneres, mediante las artes de la política: un conjunto de conductas que tienden a obtener y mantener el liderazgo sobre la sociedad. Lo dicho para estas civilizaciones, puede ser extendido a cualquier otro grupo humano anterior o posterior a este que analizamos.

Estas conductas no aparecieron por casualidad. Se fundamentan en bases biológicas y culturales. Una vez más: la natura y la nurtura interactuando. De una manera tan poderosa, que es muy poco probable que realmente el hombre alguna vez pueda desligarse de la actividad política, como pretenden algunos pensadores. Todo esto lo analizo más profundamente en mi libro Conductas humanas en el nuevo milenio, cuyos conceptos he simplificado para su inserción en esta página. Volviendo a Aristóteles, él pensaba que había dos maneras de actuar en política: la agonística, basada en las conductas de agresión y defensa y la arquitectónica que se basa en la formación de grupos de intereses comunes hasta formar una comunidad.

Nuestra conducta de territorialidad, nos lleva a defender determinados territorios propios o comunes del grupo, con los consiguientes conflictos interpersonales e intersociales, derivados de la conservación del espacio y aún de la vida de los congéneres y de sus pertenencias. Tanto las señales de amenaza del adversario, como nuestras respuestas defensivas son muy variadas e incluyen el uso de armas: desde la lucha de defensa personal, hasta las batallas y aún las guerras. Es curioso que en otras especies, estas peleas generalmente están ritualizadas y rara vez incluyen la muerte del adversario. En cambio en nuestras luchas hay muchas muertes de congéneres.

Además: la ocupación de casi cualquier tipo de hábitat a lo largo y a lo ancho del planeta ha derivado en una gran diversidad de conductas y costumbres así como de posibilidades derivadas de las diferencias climáticas y de recursos propias de cada lugar en particular. El hombre recolector ocupó las zonas más bajas de los bosques; el cazador, las planicies; el pescador, las orillas de los cursos de agua. Hay grupos humanos en las montañas, en los desiertos y en los polos. En cada uno de ellos, o bien encontró refugios naturales del tipo de las cuevas o bien los construyó utilizando todo tipo de materiales.

En todos los casos, la tendencia fue que estas viviendas se fueran agrupando en conjuntos poblacionales que poco a poco tomaron su propia identidad: desde la pequeña aldea a la gran ciudad. Esta vida en común, que lleva implícita la división de tareas, generó nuevas conductas propias de la vida gregaria. Estas incluyen la necesidad de administrar los problemas que surgen de esa vida social: la cosa pública. Que no es nada más ni nada menos que esa construcción netamente humana que denominamos el arte de la política: tareas que implican la administración de las ciudades.

Desde sus formas más puras hasta las más corruptas, esta forma de administración de la res pública desvela a gran parte de la humanidad, desde los albores de la historia. Las formas tribales se transformaron en reinos y en imperios, en autocracias y en democracias. Las distintas civilizaciones concibieron y desarrollaron – cada una de ellas a su manera – diferentes tipos de ciudades y de naciones, así como las formas de administrarlas. La organización de la sociedad humana a través del tiempo, en distintos escenarios y en tiempos sucesivos, siguió un patrón común.

Comenzando con la sociedad de cazadores recolectores, con sus poblaciones nómades y organización patriarcal o matriarcal, según fuera la fuente de los recursos, fuertemente sujetos a las variables ambientales. A estos pueblos los sucedieron las sociedades de artesanos y especialistas, más gregarias y más organizadas en torno a administraciones más complejas. Desde las más antiguas civilizaciones, esta tarea incluía el dictado de leyes y códigos. Muchas veces atribuídos a seres superiores de los cuales los jerarcas de las sociedades eran o bien descendientes o bien sus intérpretes. Esto incluía los conocimientos acerca del origen y composición del Universo; la posición, forma y medidas de nuestro planeta; ciertas aplicaciones de las ciencias matemáticas; el arte y las técnicas de las grandes construcciones; el conocimiento del cuerpo humano y sus funciones, entre otros.

Aún en calidad de mitos, las civilizaciones denominadas como Lemuria y Atlántida, son citadas a menudo como modelos de las que las sucedieron: Sumeria, Babilonia, Egipto, Palestina, Fenicia, Grecia y Roma. Casi en ese orden, se fueron transmitiendo conocimientos y costumbres a las otras; cada una de ellas, en su momento, intentó extenderse a otros territorios distintos al original, sometiendo a los pueblos que los habitaban. Ya sea por procedimientos bélicos; por la dependencia que genera el comercio de materias primas y manufacturas; e inclusive por medio de la transmisión de las ideas, la cultura y las costumbres. Que no son más que conductas adquiridas.

Esta sucesión que culmina con el Imperio Romano, fue la génesis del actual mundo occidental. En rigor de verdad, al comienzo del Siglo XXI, observamos que tal occidente, abarca casi todo el planeta. Ya que tanto la actual Europa, las Américas, África, Asia y Oceanía actuales, han sido paulatinamente “occidentalizadas”, al punto de que en las reuniones de líderes del mundo occidental y mas concretamente de los países mas importantes del capitalismo, uno de los que "se sienta en la mesa de los poderosos” es el Japón. Paradoja de un mundo que hace dos mil años atrás era muy diferente.

Así como alrededor del Mediterráneo se sucedían las civilizaciones que mencionamos, por vías diferentes y casi aisladas del proceso anterior, lo hacían las culturas que hoy conocemos como China, India y Japón. En paralelo también, grandes grupos humanos que vivían en toda la extensión de África, habían desarrollado ciudades y culturas que no se tocaron con las que bordeaban al Mar Mediterráneo. En América, las civilizaciones de los Olmecas, Toltecas, Aztecas, Mayas, Incas, y los pueblos aliados o tributarios de éstas, también alcanzaron un desarrollo notable en muchos sentidos. Incluyendo las ciencias, las artes y la arquitectura.

La abrupta irrupción de pueblos europeos en otros continentes, provocó la casi desaparición de estas civilizaciones y sus administraciones. Es notable que también hayan desaparecido las conexiones que tuvieron con sus fuentes de conocimiento. Los brutales enfrentamientos que tuvieron lugar en este verdadero choque de civilizaciones no sólo produjeron incontables pérdidas de vidas humanas. También se perdieron importantes elementos de estas culturas: edificios, archivos, conocimientos, obras de arte, reliquias, así como las notables organizaciones sociales que les dieron esplendor.

En los tiempos primitivos, las enormes dificultades para trasladarse a grandes distancias, generaron un cierto distanciamiento entre los grupos humanos, que incluía diferencias entre las formas de percibir al mundo, que guardan relación con su organización social y también con su religión. Como lo señalamos en la sección de cuerpo espiritual, las visiones más ligadas a nuestra realidad actual, son las que generaron: el judaísmo, el cristianismo, el budismo, el induismo, el islamismo, así como las enseñanzas del confucionismo y shintoismo. De las cosmovisiones de cada uno de estos grupos así como de las enseñanzas contenidas en sus libros sagrados, sumadas al pensamiento de los filósofos de cada uno de estos pueblos, así como a los griegos y romanos, se han derivado las principales formas de pensamiento político aún en la actualidad.

Digo en el libro que he citado: "si hay alguna razón principal por la cual un Biólogo como el que escribe estas líneas, intenta sumergirse en los laberintos polvorientos y tan poco seguros de la historia, es sólo porque intento dar fuerza a mi argumento principal; que – como ya he dicho – en realidad no es mío sino de la propia Etología. Y este argumento es que las conductas innatas de nuestra especie son verificables en cualquier individuo que pertenezca a la misma". Lo cual constituye el principal argumento etológico.

Por ello y para intentar distinguir entre las conductas innatas y las costumbres adquiridas, he debido recorrer las dimensiones del tiempo y del espacio, que son la materia prima de la historia. A lo que se suma el hecho de que en los últimos siglos y con mayor fuerza en el Siglo XX y en lo que va del XXI, la humanidad ha sufrido una suerte de nueva unificación, a la que muchos denominan globalización. Con lo cual las costumbres también tienden a ser universales, constituyendo este hecho una suerte de paradoja biológica e histórica que influye en la política.

A fines de la Edad Media, las culturas distantes comienzan a tomar contacto a raíz de grandes viajes realizados por geniales aventureros dotados de conocimientos especiales, tales como Marco Polo, Erick El Rojo, de Cristóbal Colón o Cristophorus Columbus o Váez (sic) de Torres. Sus expediciones llevaron al conocimiento del occidente, la existencia de remotas tierras, con hombres, animales, plantas, ingenios, artes, ciencias, productos, que fueron definidos como exóticos. Tal como en las conquistas de los grandes imperios del pasado, se produjeron los inevitables intercambios raciales y culturales que tuvieron lugar con distinta intensidad según sean los casos que se consideren. Como quiera que sea, el resultado fue el mismo: una verdadera y muy cierta transculturización a partir de la cual hoy se llegó a una cierta unificación de las costumbres.

En un rapidísimo recorrido histórico, tenemos que recordar: la apropiación de tierras en los continentes americano, africano y australiano por parte de potencias europeas, el sojuzgamiento de los pueblos preexistentes con graves pérdidas de sus culturas y civilizaciones originales, la sustitución de éstas por nuevos pueblos habitados por hombres de distinta raza y cultura, acompañados por animales y plantas también extraños en las tierras ocupadas. Todo ello en medio de la generalización de ideas de corte humanista propias del Renacimiento, que por cierto no impidieron el sometimiento de los pueblos dominados, incluyendo la institución de la esclavitud como recurso laboral. Paradójicamente, los nuevos habitantes de estas tierras, buscaron poner fin al "yugo” de sus respectivos poderes imperiales, reales o coloniales. Lo cual lograron, al menos legalmente. Incluyendo la propia institución de la esclavitud. Pero sus resabios y consecuencias constituyen aún en la actualidad una de las mas pesadas cargas culposas para las sociedades y una herida abierta en el seno de las mismas.

Muchas de estas transformaciones, tuvieron su sustento en primer término en las ideas que proliferaron a fines del S. XVIII, particularmente a partir de los sucesos conocidos como la Revolución Francesa. Los cambios sociales que se produjeron, derivaron a mediados del Siglo XIX, en una nueva época: la Edad Moderna, caracterizada por intentos de hacer acceder a mayor cantidad de personas a los conocimientos de la época; la aplicación de conocimientos físicos y químicos en la invención de artefactos y tecnologías que llevaron a creer en la posibilidad del bienestar material por medio de la transformación del ambiente, sin medir las consecuencias futuras. Predomina una concepción muy materialista del mundo y sus fenómenos que llevan a la generalización de dos grandes sistemas de pensamiento aparentemente contradictorios pero en realidad similares: el capitalismo y el marxismo. Dos intentos de organización social de un mundo que cree en el hombre y en sus obras.

Las consecuencias de todo esto, se agudizaron por los impactos de la Revolución Industrial, en la cual se comienzan a aplicar máquinas para distintos usos: la primera fue la máquina a vapor de agua. Las industrias se expanden y necesitan mano de obra. Lo cual genera mayor hacinamiento en las ciudades, sede de las fábricas y de la comercialización de los productos. La producción masiva de ciertos bienes, los abarata. Pero aún así, subsiste la miseria. Fenómeno similar en sus consecuencias a la utilización de la imprenta en el campo de la cultura. Aumenta la necesidad de combustibles y es necesario recurrir a los fósiles. En primer lugar el carbón de piedra o hulla y luego el petróleo. La aparente abundancia de éste último, llevó al desarrollo del motor a combustión interna; el que a más de un siglo de su invención aún está en uso. Y el petróleo - ahora escaso - es fuente de disputas que llegan a generar guerras de imprevisibles consecuencias.

A fines del Siglo XIX, comienza a aplicarse un nuevo concepto industrial: la producción en serie. En una línea de montaje cada hombre o mujer realiza una o sólo unas pocas operaciones manuales, que - sumadas - dan por resultado un producto terminado. De alguna manera, habían muerto los artesanos y habían nacido los operarios en serie. Esto produjo no sólo cambios sociales sino también educativos: no había que formar aprendices, ahora había que instruir obreros. Aún así, los productos fabricados en serie eran más baratos y estaban al alcance de nuevos sectores de la sociedad. Los enormes cambios que esta modalidad de consumo trajo aparejados, son aún motivo de serios y profundos análisis. Ya que tanto el acceso a los conocimientos como a los bienes se había facilitado para muchos. No obstante, quedaban - y aún quedan - vastos sectores marginados de ese acceso.

Esta Segunda Revolución Industrial, con sus nuevas modalidades tecnológicas y productivas, requieren una extracción mucho más agresiva de los combustibles fósiles, con preferencia el petróleo y el gas natural que lo acompaña en sus yacimientos minerales. La industria petrolera se extendió por todo el mundo: si bien las primeras extracciones se realizaron en los sitios donde resultaban más fáciles las operaciones de perforación y posterior bombeo a la superficie, más tarde y con una verdadera avidez, se han explorado y puesto en explotación los mas diversos sitios del planeta, incluyendo los fondos marinos con la aparición de complejidades tecnológicas tales como las plataformas submarinas, que entrañan riesgos muy serios para los ambientes naturales.

Otras tecnologías de gran desarrollo fueron las que aplican la energía eléctrica, las que se han puesto al alcance de vastas poblaciones humanas. La iluminación, climatización de viviendas y la automatización de tareas domésticas por medio de artefactos denominados electrodomésticos, la variedad y la paulatina baja de los precios de los mismos, han llegado a tales extremos que casi no se concibe hoy una vivienda humana – por alejada que esté de los grandes centros de la civilización – que no posea algunas o varias de estas aplicaciones. Lo mismo ha sucedido con el aumento de la capacidad de desplazamiento y el aumento de la velocidad de los mismos, por medio de distintos tipos de vehículos movidos primero con máquinas a vapor y luego con motores a combustión interna. A los desplazamientos terrestres y acuáticos se ha sumado el aéreo.

Pero el S XX deparó duras pruebas a la humanidad. En la segunda década y en la tercera década, tuvieron lugar dos conflictos armados de enormes proporciones, que fueron seguidos por otros menores. En ellos, se utilizaron con fines bélicos no sólo las innovaciones tecnológicas mencionadas, incluyendo los sistemas electrónicos de comunicaciones y de detección de objetos como el radar y el sonar.  Además, se desarrollaron nuevas armas, vehículos blindados, buques y submarinos, aviones y una cantidad de artefactos exploxivos y cohetería, que finalmente incluyeron la tecnología atómica. Las pérdidas de vidas humanas y recursos materiales fueron cuantiosas. Al finalizar ambos episodios, se intentaron soluciones de paz perpetua que no se han podido cumplir. Actualmente, los conflictos se suceden a lo largo y a lo ancho del planeta por diversos motivos sociales, étnicos, económicos y aún religiosos.

El mayor conocimiento acerca de la estructura molecular y atómica, sumada a la revolucionaria Teoría de la relatividad, postulada por Albert Einstein, ha provocado un rotundo cambio en la concepción de la ciencia y – a la vez – una extraña relación entre ésta y los factores políticos y económicos. Se suponía que estos conocimientos, derivarían en grandes beneficios a la humanidad. Pero su primera manifestación y probablemente la más nefasta, fue el desarrollo de las bombas atómicas que EEUU decidió arrojar sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki con el objeto de “poner fin a la segunda guerra mundial”. Con este trágico suceso, daba comienzo la Era contemporánea o Era atómica. Con el tan singular añadido que el esfuerzo científico tecnológico realizado en el desarrollo de los cohetes vectores de las cargas nucleares fue transferido a un nuevo propósito: colocar satélites en órbita de la Tierra y - más tarde - en intentar viajes espaciales con y sin tripulación.

Después de ésto, se ha desarrollado una permanente investigación científico–tecnológica no sólo para lograr nuevas y más potentes armas nucleares. También hay otros tipos de aplicaciones vinculadas con la propulsión de vehículos además de la espacial, la generación de electricidad, aplicaciones biomedicinales y radiación esterilizante de alimentos. Su utilización suele suscitar enormes polémicas. Algunas totalmente infundadas; otras, absolutamente justificadas. Este esfuerzo se sostuvo por un estado de beligerancia perpetua a partir de los años ´50 entre los otrora aliados: Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Ambos con idénticos fines expansionistas e imperialistas, pero con métodos e ideologías diferentes. Ambos pugnando por obtener algún tipo de supremacía sobre el otro. El espanto generado por las posibles consecuencias de la utilización de las armas atómicas en este nuevo enfrentamiento, generaron un nuevo tipo de conflicto, al que se le dio en llamar guerra fría.

Sus características fueron las permanentes amenazas entre estos dos bandos en que se intentó dividir al mundo, traducidas en una carrera armamentista que incluía a las armas atómicas. No sólo con fines  intimidatorios, sino también con la gneración de pequeños y grandes conflictos librados por muy diversas causas en los mas variados países, en los cuales ambas potencias tomaban partido por uno u otro bando con distinta suerte en cada caso. Esto incluye una serie de guerras y guerrillas políticas libradas con el fin de acceder al gobierno de países satélites de ambos imperios y la consecuente represión de dichos intentos por parte de los respectivos poderes constituidos o establishments. En estos casos también se produjo la paradoja de que las fuerzas rebeldes y las legales alternativamente fueron apoyadas por uno u otro imperio según fuera la conveniencia de cada situación geopolítica. Además, se estableció una carrera espacial con el fin de ocupar este nuevo territorio con satélites, estaciones espaciales e - incluso - los polémicos viajes espaciales.

Tanto la Liga de las Naciones como las Naciones Unidas, formadas respectivamente al finalizar la primera y la segunda guerras mundiales, fueron intentos de organismos sui generis a nivel supranacional, con el fin de “garantizar la paz”. Una especie de freno para los conflictos y una suerte de supra-gobierno mundial en algunos temas de interés general, como la salud y la educación. En la realidad, ambos intentos tuvieron y tienen sólo valor simbólico, ya que las decisiones tienen altísimos costos y no provienen de cambios reales en las conductas de los pueblos involucrados, sino de imposiciones que se aplican sólo a los países más débiles ya que los más fuertes hacen oídos sordos a cualquier recomendación o imposición, utilizando el pretexto extorsivo de que "son ellos los que contribuyen en mayor medida al sostenimiento material de estos organismos internacionales". Al intento de "dividir al mundo en dos" de estas dos superpotencias, algunos estadistas y líderes políticos postularon la posibilidad de una Tercera posición. Otros acuñaron la expresión Tercer Mundo, para incluir países no alineados directamente con los dos grandes imperios.

El inicio de la era atómica no sólo trajo aparejadas novedades con respecto a las tecnologías tanto bélicas como no bélicas. En realidad, produjeron un verdadero "cambio de perpectivas" con respecto al gobierno de las sociedades. Las guerras - en la historia de la humanidad - habían comenzado como luchas cuerpo a cuerpo, a lo que se le sumó la utilización de armas. Pero los conductores de los pueblos participaban del conflicto y a veces desde el mismo campo de batalla. El enemigo "estaba a la vista". En cambio, las nuevas armas permiten matar seres humanos y destruir sus posesiones "a distancia". Los conductores no corren casi ningún riesgo y muy a menudo, son individuos desequilibrados en su psiquis.

A todo esto, se suma la revolución producida en las tecnologías electrónicas que influyeron notablemente en la comunicación de todo tipo de información. La computadora desde sus versiones más rústicas de mediados del S. XX hasta las miniaturizaciones que ya se ven a comienzos del S. XXI, a pasado a ser un instrumento de uso cotidiano y masivo. A ello se suma la transmisión de datos por vía satelital en tiempos reales. Y además, la posibilidad de interconexión de estos sistemas entre sí. Incluyendo la red mundial que conocemos como Web. Casi todas las poblaciones tienen acceso en mayor o menor grado a estas tecnologías y probablemente todo esto esté marcando la existencia de una Tercera Revolución Industrial. Además de un nuevo tipo de sociedad.

Vastos sectores de esa sociedad, tienen acceso a bienes y servicios impensados sólo veinte años atrás. Al mismo tiempo, otros tantos se debaten en la inseguridad de la falta de trabajo y la imposibilidad de acceder a los bienes más elementales. Una copiosa información es bombardeada por los medios de comunicación. Casi toda la población recibe estos mensajes por la masificación del uso de la recepción de los mismos. Si sumamos ésto a los cambios tecnológicos descriptos, comprenderemos el precario equilibrio en lo económico y en lo social de las poblaciones. Esta es la situación política de fines del S. XX y comienzos del XXI, a la que se ha caracterizado como Era post moderna. A la que algunos pensadores le encuentran semejanza con el estado físico de los líquidos ya que todo está en permanente cambio de formas. Otros pensadores han creído ver en esta época el "fin de las ideologías". Y sin embargo, los conflictos y las guerras se multiplican por razones no sólo vinculadas con las ideas, sino que han recrudecido los antagonismos religiosos y raciales.

Por otra parte, dada la cantidad de información y conocimiento a los que es posible acceder y acrecentar, otros autores caracterizan a esta época como la de la sociedad del conocimiento. Sin embargo, hay que discernir que la información es sólo una etapa previa del conocimiento. Ya que es externa, invasiva y consiste en datos que absorbemos a partir de congéneres o de registros de cualquier tipo. Si la información útil es asimilada de manera conveniente y sistemática, adquirimos un conocimiento. Al que podremos expresar de forma oral o escrita con solvencia, utilizando ejemplos y analogías. Si a partir de lo conocido elaboramos nuevas ideas, este pensamiento creativo generará teorías, creará obras de arte o divulgará las ideas. En este momento histórico de la especie, todos estamos literalmente bombardeados por información; muy pocos obtienen algún conocimiento y muchos menos son capaces de generar pensamiento creativo.

Entre tanto, faltaba un ingrediente más: si en algún momento se consideró que habíamos llegado a la era del ”fin de las ideologías”, podría pensarse que esto fue cierto. Ya que – al menos en forma simbólica – la guerra fría se “terminó” de repente, cuando se cayó el mayor símbolo material de la división entre las dos potencias emergentes de la Segunda Guerra Mundial: el Muro de Berlín. A manos de algunos activistas y entusiastas que lo derribaron literalmente. Había comenzado la disolución del imperio denominado Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sus dirigentes concibieron una perestroika o "reforma económica" y una glasnot o "transparencia informativa". A pesar de todos estos gestos, es difícil compartir la idea de que las ideologías que sustentaron la división del mundo en dos grandes bloques y la consecuente realidad de un Tercer Mundo postergado o aún excluido de las grandes decisiones, finalmente hayan “desaparecido”. Y de hecho hay algunos dirigentes que las sostienen.

Lo que sí es cierto, es que a escala mundial se ha aceptado un establishment basado en el consumismo, las comunicaciones masivas, el cuasi dogma de la economía de mercado, que es aceptado hasta en China, eterno rival del ex imperio soviético. Esta generalización de ideas parecieran haber logrado una nueva unificación de las sociedades humanas del mundo. Y la subsistencia del otro imperio: los Estados Unidos de Norteamérica, con gran poderío militar y económico basados en el privilegio que le fuera otorgado al fin de la 2ª Guerra Mundial, de utilizar su moneda de uso interno como patrón internacional de cambio. También tiene preeminencia en los organismos internacionales ya sean políticos como las Naciones Unidas, o económicos como el Fondo Monetario Internacional. En los cuales mantiene un rol protagónico y supervisor diferente al resto de los países del mundo. Esto se manifiesta en sus nuevas hipótesis de conflicto. Ahora el enemigo son los países productores de petróleo, recurso en cuasi extinción. Ya sea que pertenezcan al Islam o a países neosocialistas de Latinoamérica.

De cualquier manera, este imperio también está en jaque. Y así como se produjo la caída del muro de Berlín como gesto premonitor del fin del imperio soviético, hubo un 11 de setiembre de 2001, en el que el mundo entero asistió  asombrado, en vivo y en directo como se dice en el lenguaje televisivo, a la caída de las Twin Towers, símbolos del poder económico de New York, al destrozo de parte del Pentágono, símbolo del poder militar y al aborto muy dudoso de una destrucción similar en el Capitolio símbolo del poder político real que tienen las corporaciones en la democracia del Norte. Los detalles iniciales de estos tres hechos fueron rápidamente tergiversados. El hombre que aparentemente detentaba el poder fue sustraído de la escena por casi un día entero. Y finalmente la versión oficial atribuyó estas acciones a una organización islámica que dirige el miembro de una familia árabe socia en negocios petroleros de la familia del presidente del imperio cuyo padre también ocupó dicho cargo.

La reacción fue una fuerte censura a la transmisión de imágenes de estas tragedias y de sus consecuencias. A la vez, se dispuso la formación de una Fuerza Especial con la misión de invadir Afganistán, país en que estaría refugiado Bin Laden, con el añadido de que el imperio “atacaría y destruiría cualquier forma de terrorismo en el planeta”. Al poco tiempo, estas fuerzas dieron por finalizadas sus tareas en Afganistán, por haber derrocado el régimen político taliban que habría actuado como encubridor del supuesto autor intelectual de los atentados. Hasta la fecha no se ha encontrado por ningún lado a Osama. En el ínterin, se desató la segunda parte de la guerra contra Irak. Esta vez derrocando a Saddam Hussein y ahorcándolo luego de un proceso judicial en el que se lo encontró culpable de crímenes de guerra que incluían la posesión de armas químicas y biológicas. Está pendiente también el destino de Irán. Y en el continente americano, lo que ocurrirá en Venezuela, como se expresó más arriba. Todos estos escenarios, flotan sobre lagos subterráneos de petróleo.

No parece que hubiera otros poderes hegemónicos, aún teniendo en cuenta a los tan demonizados peligros chino, islámico y aún la India. Pareciera ser una visión muy occidental de los peligros. Lo cierto es que al final o casi al final de los imperios conocidos, se produce un fenómeno inédito: la aparición de lo que podríamos denominar las nuevas tribus. Una manera de describir la asociación de grupos de países vinculados geográficamente, pero históricamente distanciados y aún reputados como archirivales. Pareciera que se han olvidado estas rivalidades del pasado y ha comenzado una nueva era de cooperación y amistad. Así, están vigentes varias asociaiones. El Mercado Común Europeo, que reúne tanto los aliados como los enemigos de las guerras de los últimos siglos. El Mercosur, La Unión Africana, la Liga Arabe y el Nafta, congregan hoy a países que siempre han guardado recelos entre sí. Además, existen Acuerdos de Libre Comercio, como el Pacto Andino o el del Sur de Asia; o intentos como el Alca entre tantos otros que se están gestando.

A estas nuevas tribus no las une el amor sino el espanto. Se puede dudar si sólo son un intento de garantizar la subsistencia frente a la Aldea Mundial Globalizada, o si verdaderamente son el camino hacia una continentalización que - a su vez - lleve hacia la universalización. Es difícil predecirlo, ya que las monedas están sujetas o al menos siguen los vaivenes del dólar. Los precios de las materias primas y los bienes de consumo se definen por los poco claros caprichos de los mercados. Ya que esta expresión sólo encubre los humores de algunas pocas grandes empresas multinacionales con sede en los países centrales. Los recursos humanos y naturales, siguen curiosas y muy poco prácticas rutas, que incluyen el destierro y la enajenación compulsiva, con el simple expediente de la fijación de precios tanto para el valor del trabajo como para los bienes.

Paradojalmente comenzó a verificarse un fenómeno muy interesante. El único Recurso Natural Renovable que no puede ser masificado o puesto en venta muy fácilmente es el conocimiento. Del cual derivan – como ya hemos mencionado – tanto el pensamiento creativo como la resolución de los problemas de las mas variadas índoles que se le presentan a la humanidad. Como refuerzo del modelo económico, se ha generado un nuevo mercado para la circulación y transmisión de la información, el conocimiento y sus bienes asociados. Que cuenta con la posibilidad técnica de utilizar los tiempos reales para transmitir los más variados mensajes: la radio, la televisión, la telefonía, potenciadas con tecnologías de informatización y celularización, permiten la comunicación instantánea a vastos sectores poblacionales. La Web alcanza a todo el mundo.

Pero además, hay un cambio en la velocidad de la generación y renovación del conocimiento. Para el hombre primitivo, la incorporación de nuevos conceptos era muy lenta. A medida que más y más hombres se sumaron a la generación de ideas e inventos, el proceso se fue acelerando. En la actualidad hay una verdadera explosión: en cada uno de los últimos años del Siglo XX, se produjeron casi un millón de aportes al conocimiento humano, de distinta cuantía, publicados en libros y en artículos de revistas científicas. Esta cifra equivale a todo lo que el hombre había concebido desde la prehistoria hasta la mitad del Siglo XX.

Como esta tendencia continúa, es posible que en muy escaso tiempo, el conocimiento se duplicará, con el consiguiente recambio en la información. Pero un ritmo distinto hay con respecto a los valores que sostienen las culturas. Si bien los sistemas axiológicos van incorporando nuevos valores derivados de los nuevos conocimientos, la mayoría de los valores fundacionales se mantienen, aún en estado declamativo. Por honradez intelectual, digo que es posible que las ideologías se hayan debilitado, pero los valores que las sustentaban aún son mantenidos por los pueblos. Una vez más, estaríamos frente a la idea dual que confronta a las conductas con las costumbres.

Todo esto ha producido grandes cambios y transformaciones sociales que caracterizan el fin de un milenio y el comienzo del nuevo. Los paradigmas que se manejan en la teoría política, son las doctrinas de igualdad entre todos los seres humanos, el respeto a los derechos humanos y el traspaso del centro del poder desde las monarquías y las aristocracias a las grandes mayorías. En la realidad estos conceptos resultan absolutamente teóricos y casi imposibles de aplicar, mientras subsistan determinadas condiciones de hegemonía de grupos sociales y económicos muy poderosos que impiden cualquier tipo de escape de sus propias condiciones ventajosas. Y mientras el discurso político no sea la trampa con la que unos pocos, abusan de los derechos de las mayorías. A lo que hay que sumar que en muchas sociedades se volvieron a utilizar formas antiguas de gobierno tales como las teocracias y las jefaturas de tipo tribal.

El zoon politikon está enfrentado en la actualidad a verdaderos dilemas, que se vuelven más y más complejos en la medida en que cada fenómeno que ocurre en una parte del mundo, pareciera que rápidamente ocurre en todas. La así llamada globalización, requiere nuevas formas de enfrentar los problemas. Entre los cuales - a mi juicio - el mayor es: conservar la identidad aún en medio de la uniformidad que pareciera llevar implícita el nuevo modo de vida que impone la aldea global. Así y todo, hay permanentes intentos de secesión o de independencia en un claro intento de minimizar el abuso que ejercen los grupos dominantes ya sea a nivel local, nacional y aún global. Evidentemente, nuestros recursos biológicos de "animal político" están fuertemente amenazados a partir de la complejidad de las pautas culturales que se han generado a lo largo de la historia de la especie. Aún así, pareciera que la memoria ancestral nos retrotrae al mandato que casi todas las religiones del mundo consideran como el más elemental en las relaciones humanas: actuar con el prójimo como quisiéramos que éste actúe con nosotros mismos. Como se expresa en los siguientes textos:

CRISTIANISMO: “Haced a los demás lo que queréis que ellos os hagan a vosotros; esto es lo que dicen la Ley y los Profetas” (Mt 7,12). CONFUCIONISMO: “¿Hay una máxima que cada uno deba observar toda su vida? Es sin duda la máxima de la benevolencia: No hagas a los demás lo que no querrías que te hicieran a ti” (Analects 15,23). HINDUISMO:”He aquí la cumbre del deber: no hagas a los otros lo que te haría mal si te lo hicieran a ti” (Mahabharata 5, 1517). ISLAMISMO: “Ninguno de entre vosotros es un creyente si no desea para su prójimo lo que desearía para él mismo” (Sunnah). JUDAÍSMO: “Lo que es malo a tus ojos, no se lo hagas a tu prójimo. Esta es toda la Ley. El resto son sólo comentarios” (Talmud, Shabbat 31,a). BUDISMO: “No hagas a los otros el mal que tú encontrarías nefasto si te fuera hecho a ti” (Udana-Varga 5,18). FE BAHAÍ: “No impongas a nadie un fardo que tú no quisieras que te impusieran a ti y no desees a otro lo que no desearías para ti mismo” (Baha’ullah). TAOÍSMO: “Considera la ganancia de tu prójimo como tu propia ganancia y la pérdida de tu prójimo como tu propia pérdida” (Tai Shang Kan Ying P’len)

Obviamente que si en otros temas me resultó difícil recomendar un sitio, en éste la apuesta es doble. Por lo que vuelvo a expresar que mis citas sólo son a título ilustrativo y de ninguna manera avalo el total de sus contenidos. Un artículo sobre Política puede encontrarse en la Wikipedia, donde tambíén hay un artículo sobre la relación entre lo antropológico y la política.

Aristóteles acuñó la expresión zoon politikon considerando que la plena realización de un ser humano se lograba al participar en los asuntos de la polis.

 

 

 

Tanto en Roma como en Constantinopolis, el ciudadano u hombre de la civitas, podía alcanzar plenos derechos para ocuparse de la res publica.

 

 

 

Las conductas territoriales y las de preeminencia sobre el grupo nos inducen a luchas personales y grupales.

 

 

 

 

Las civilizaciones que se fueron sucediendo en el Mediterráneo fueron transmitiéndose ideas, culturas y costumbres. Mas sus sistemas de organización de la sociedad.

 

 

 

 

En el Oriente asiático en y los continentes africano y americano se desarrollaron culturas que cuando chocaron con las occidentales generalmente sufrieron enormes pérdidas. En la imagen, las ruinas de Machu Picchu, una obra maestra de la civilización Incaica.

 

 

 

 

El principal argumento etológico es que las conductas innatas de nuestra especie son verificables en cualquier individuo que pertenezca a la misma. En cambio las conductas aprendidas a las que muchas veces conocemos como costumbres dependen de cada cultura.

 

 

 

 

Los grandes viajes produjeron el contacto entre las razas y culturas distantes, a partir de ésto, comenzó una cierta unificación de costumbres que se ha ido acentuando con el tiempo.

 

 

 

 

Los cambios sociales, políticos y científico tecnológicos, sumados a una creencia ingenua en las obras humanas generaron al mismo tiempo soluciones y nuevos problemas.

 

 

 

 

La producción en serie y el uso generalizado de la energía eléctrica y de los combustibles fósiles, tuvieron como resultado un nuevo cambio global de costumbres.

 

 

 

 

La Primera y Segunda Guerras Mundiales, fueron seguidas de guerras menores en distintos escenarios. Las que aún continúan.

 

 

 

 

Los mismos científicos que habían intervenido en el diseño de las primeras armas atómicas, comenzaron a diseñar los cohetes vectores de los vehículos que serían utilizados en la carrera espacial.

 

 

 

 

Las guerras se sucedieron en escenarios distintos al territorio de las superpotencias. En la foto, en Viet Nam.

 

 

 

 

 La caída del Muro de Berlín, fue el comienzo de la disolución del imperio denominado Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

 

 

 

 

En 2001, la caída de las Twin Towers fue observada en vivo y en directo por cientos de millones de personas en todo el mundo.

 

 

 

 

Después de Afganistán, el escenario de la guerra se trasladó por segunda vez a Irak.

 

 

 

 

Una visión occidentalizada de los peligros que acechan al mundo actual, incluye a China, la India y al Islam.

 

 

 

 

    

El Mercado Común Europeo, el Mercosur, la Liga Arabe y la Unión Africana, son ejemplos de lo que denomino como nuevas tribus de la Aldea Global.

 

 

 

El cambio en la velocidad de generación y renovación del conocimiento humano, ha llevado a que cada año actual, equivalga a miles de la antigüedad. Aún así, los peligros del conocimiento masificado y sin algún tipo de control o contrastación, es muy alto.

 

 

En los textos sagrados del cristianismo, confucionismo, hinduísmo, islamismo, judaísmo, budismo, bahaismo, taoismo y en casi todas los sistemas de creencias de la humanidad, existen expresiones similares y se encuentra el mismo principio aplicable a las relaciones humanas: "actuar con el prójimo como quisiéramos que éste actúe con nosotros mismos".

 El fenómeno del hacinamiento que se produce en las ciudades, tiene como resultados una serie de profundos cambios en las conductas humanas.

 

 

 

 

 Las nuevas agrotecnologías, posibilitan disponer grandes cantidades de alimentos.

 

 

 

 

 Sin embargo, políticas erradas y ambiciones desmedidas, provocan que aún subsistan millones de congéneres desnutridos.

 

 

 

 

Han comenzado a escasear los recursos energéticos no renovables, como el petróleo. Por lo que ahora se intentan formas de extracción más costosas y más riesgosas.

 

 

 

El uso irracional de los recursos naturales renovables: agua, suelo, flora, fauna y microorganismos, degrada los ambientes hasta el extremo conocido como desertización.

 

 

 

Las consecuencias del cambio climático global son el aumento de las temperaturas promedio, grandes fríos, aumento de las masas de agua, fenoménos meteorológicos inéditos en ciertos lugares, entre otros efectos.

 

 

 

El uso de energías renovables, como en este parque eólico, es una de las tecnologías ambientales que deberán tenerse en cuenta para las nuevas políticas.

 

 

 

La información, el conocimiento y el saber, están al alcance de una parte de la humanidad. La otra parte, aún aguarda sumarse al nuevo milenio.

 

 

 

 

Deben estudiarse nuevamente los paradigmas en los que se asentó hasta ahora la cultura del trabajo remunerado e implementar nuevas formas de inserción social con un mínimo de derechos garantizados.

 

 

 

 

El Fondo Monetario Internacional, organismo creado para solucionar problemas económicos de los países, finalmente devino en un gendarme de las finanzas públicas de los países que no integran el círculo de los poderosos.

 

 

 

 

Si el fenómeno de la globalización está instalado, la cuestión será ahora de qué manera no perder la identidad.

 

 

 

 

Deben respetarse los derechos de las minorías. A veces, este calificativo hace referencia a etnias minoritarias. Otras tantas, se refiere a las mujeres y a los jóvenes, que son la mayoría de la sociedad.

 

 

 

 

También deberían estar claramente establecidos los deberes y derechos que debe asumir el cuarto poder: nueva forma de expresión y gobierno en manos de los medios de comunicación social.

Niveles de complejidad y principales problemas: Los problemas que debe enfrentar la politica, abarcan distintos niveles o grados de complejidad. Una vez excedido el nivel doméstico, cuyos problemas se deben resolver en el marco de la sociedad familiar, comienzan los niveles de la res publica. Desde el barrial o local hasta los problemas mundiales, esos grados de complejidad dependen de la organización misma que se haya dado la sociedad. Lo que se puede advertir a simple vista, es que muchos problemas, son los mismos en todos los niveles. Lo único que los diferencia es la escala a la que son percibidos. Sin pretender en absoluto abarcar todos los problemas, cito algunos que me parecen muy complejos de resolver y por lo tanto los más riesgosos para la especie.

Hacinamiento en las grandes ciudades: como resultado del patrón conductual que se analiza en la sección de ambiente este fenómeno es constante y parece irreversible. Por diversos factores, las masas se desplazan hacia las ciudades y sólo pequeños grupos de individuos concientizados o sobreculturizados pero que además, cuentan con los recursos materiales para hacerlo, intentan proyectos de aislamiento en ciudades satélite, o countries. O en comunidades aisladas. Estos proyectos de vida individuales, dependen del inevitable cordón umbilical con los grandes centros urbanos a los que se debe acudir por razones de atención sanitaria, servicios, abastecimientos y aún de recreación y cultura. Por otra parte, los antiguos sectores marginales de la población han ocupado los centros de las ciudades. Y los que vivían en estos lugares históricos, ahora buscan los márgenes. Las grandes urbes, con su nueva configuración, incrementan la contaminación y la polución del agua, de la atmósfera y del suelo con distintos tipos de contaminantes líquidos, sólidos, gaseosos y radiaciones de diferente tipo incluyendo el ruido. Aumentan los peligros de insalubridad psico físico y ambiental y la inseguridad de la vida y los bienes, por el constante incremento de la delincuencia ya sea de los adultos, los jóvenes, los adolescentes y aún los niños. No sólo como inevitable consecuencia de la marginación y la exclusión, sino también - en todos los estratos sociales - por el abuso de sustancias tóxicas y adictivas.

Paradoja de los recursos alimentarios: Las actuales agrotecnologías, permiten realizar zafras, cosechas y recolección de enormes volúmenes de materias primas susceptibles de ser transformadas en alimentos. Pero el absurdo tironeo entre la oferta y la demanda, base ideológica de la economía de mercado, deriva en que cuando los recursos son muy abundantes, el precio se derrumba hasta tales extremos, que los productores retacean la oferta. Peor aún: en un recurso extremo pero muy utilizado, destruyen el producto. Con estas prácticas increíbles, los precios se mantienen estables, los mercados se tranquilizan y continúa la paradoja de que enormes sectores de la población humana, no tienen acceso a los alimentos por su elevado precio. A esto, se suma la actitud de sectores esclarecidos e intelectuales del primer mundo y aún de otros países, enrolados en las crecientes tendencias ecologistas que desconfían de los productos con altas tecnologías y - sobre todo - de los cultivos transgénicos, obtenidos por cruzamientos genéticos y otras biotecnologías, sobre el genoma de plantas y animales, para dotarlos de mayor rusticidad, resistencia a las plagas, mayor desarrollo de una cierta estructura de la planta o el animal. Estas manipulaciones, se vienen realizando de manera empírica desde los comienzos de la humanidad y las formas actuales de las plantas y animales domésticos, son producto de ello. Sin embargo, se sospecha que las nuevas técnicas podrían tener consecuencias indeseables en el futuro. Hasta ahora, ni los organismos internacionales, ni las corporaciones científicas, se han expedido ni a favor ni en contra de estos procedimientos. Para sus detractores, los productos deberían estar identificados como de origen transgénico y los consumidores asumirían el riesgo. A esto se niegan la industria alimentaria, porque presumen que esa identificación podría ser catastrófica para las ventas. Ya que la mayoría de los productos que consumimos, despertarían la desconfianza en las grandes masas sobresaturadas de información mediática y sin bases sólidas para tomar decisiones correctas frente a este dilema. Curiosamente, los alimentos insospechados, aún cuando requieren menor tecnología e insumos, resultan mucho más caros. Y su consecuencia es que en un mundo en el que cada vez se producen mas alimentos y en el que fácilmente podrían aumentarse estas cifras, el acceso a los imprescindibles nutrientes se restringe más y más. No sólo a los que no pueden adquirirlos. Sino a los que pudiendo hacerlo, optan por otras alternativas. Las dificultades de consumo aumentan y cada vez es mayor el número de congéneres, que padecen las consecuencias de la falta de alimentos o la ingesta de alimentos de baja calidad.

Agotamiento de los recursos energéticos que se utilizan en la actualidad: Los recursos naturales no renovables terminan por agotarse. Por ejemplo: el petróleo, del que dependen la mayoría de los medios de transporte; y que es base de la tan extendida industria petroquímica, tiene aparentemente sus días contados. A menos que surja alguna gran reserva inexplorada hasta hoy, las cantidades que yacen en el subsuelo conocido, durarán escasas décadas más. Esta realidad, genera la búsqueda afanosa de otras fuentes de energía. El primer sustituto fue la energía atómica, la que está siendo utilizada en ciertos casos como motores y usinas. Pero los enormes riesgos que implica su utilización tanto en las operaciones normales, en la acumulación de sus residuos, en los posibles escapes de radiación, en la contaminación calórica que se genera en el agua que actúa como refrigerante de los generadores y hasta peligros de escapes radiactivos, provocan un grado de alarma suficientemente importante, que se ha generalizado a la opinión pública. En algunos países, sobre todo del primer mundo, se ha descartado la continuidad de su utilización y está en marcha la desactivación de los actuales emprendimientos. En este tema, también hay opiniones divergentes y una gran división entre los grupos nuclearistas y antinuclearistas. Otros tipos de energía a los que se puede acudir en el futuro inmediato, por estar disponible la tecnología de captación y transformación adecuadas, son las energías eólica y solar. Estas, a diferencia de las anteriores, no sólo son consideradas renovables sino que también son no contaminantes. También se están desarrollando tecnologías basadas en la hidrólisis del agua y la utilización del hidrógeno desprendido como combustible. En este caso, hay que pensar en los problemas que están presentándose con respecto al recurso hídrico.

Agotamiento de otros recursos naturales: La disminución y aún desaparición de otros recursos, podrían no ser  tan rápidas, pero generarán también numerosos problemas. Es el caso de los recursos naturales renovables: el suelo, la flora, la fauna y ciertos microorganismos. Estos recursos tienen la capacidad de mantenerse en una cantidad determinada. En el caso de los seres vivos, por medio de la reproducción. Esta característica le permite la renovabilidad. Sin embargo los recursos florísticos, faunísticos y aún los microbiológicos, han sufrido en los últimos siglos, más que nunca en la historia de la vida en la Tierra, una depredación tan severa, que se cuentan por miles las especies extinguidas en el Siglo XX, debido a la caza, pesca, matanza o tala indiscriminada y sin límite. En el caso de los suelos fértiles, por procesos de regeneración que llevan a incluirlos junto a los organismos vivos, como renovables. Sin embargo esta renovación está amenazada. Como consecuencia del cambio climático global, hay dos alternativas totalmente indeseables y aparentemente contradictorias: las inundaciones y la desertización. Ambos fenómenos, degradan los suelos impidiendo que cumplan su función de sostén de la vida. También las prácticas agrícolas incorrectas pueden agotarlos. Estos desaciertos no tienen posibilidades de retorno, por lo que se han desarrollado nuevos criterios con base científica conocidos como sostenibilidad o sustentabilidad. Basados en criterios ecológicas que promueven en la práctica el desarrollo sustentable o sostenible. Que intenta poner remedio al fracasado concepto de desarrollo a ultranza, que a fines del Siglo XIX y hasta mediados del Siglo XX, fomentaba todo tipo de actividades extractivas y depredatorias. En términos bancarios, los nuevos conceptos permitirían "utilizar sólo los intereses y nunca el capital”. Por último, sigue pendiente de decisión a nivel mundial, el controvertido tema de la biodiversidad: término que se refiere a la cantidad y variedad de especies de los distintos reinos que existen en un sitio geográfico o bioma ecológico dado. Debo destacar que  los lugares en los que la diversidad es mayor, son biológicamente más estables. Es lógico pensar que estos recursos son patrimonio de los pueblos que habitan ese lugar y que si hay buena diversidad ese patrimonio es aún más valioso por su estabilidad. Pero en reuniones internacionales, se está imponiendo un criterio ya utilizado en temas culturales: considerar a la biodiversidad, como patrimonio de la humanidad. Mediante este rótulo utilizado con la excusa de impedir que los salvajes países del tercer mundo, “agoten sus recursos naturales”, los poderosos países centrales han iniciado una verdadera cacería de especies de plantas, hongos, animales y aún microorganismos, con alguna mínima probabilidad de ser utilizados como recursos alimentarios, industriales de distinto tipo, medicinales o cualquier otro uso. Grupos de taxónomos y para-taxónomos, recorren los lugares salvajes de la Tierra, buscando afanosamente nuevas especies. A la vez, indagan a los nativos sobre sus posibles propiedades. Una vez en posesión de ellas, las derivan a países centrales del primer mundo y patentan el genoma. Aquí se acaba el concepto de patrimonio de la humanidad y comienza el más prosaico patrimonio de las corporaciones. En la actualidad, los bio-hackers, verdaderos piratas que actúan por su propia cuenta, no tienen patrones o compradores ciertos y venden los datos de las especies útiles que han pirateado en algún lugar del mundo, al mejor postor de los países centrales.

El cambio climático global: Este fenómeno anunciado hace décadas, pero que no se tomó con la debida seriedad, está causado – principalmente – por el aumento descontrolado de las combustiones de todo tipo. En el caso de los combustibles fósiles, la cantidad de combustiones son de tal magnitud, que uno de los residuos normales del proceso - el CO2 - se ha acumulado en una gruesa capa en la alta atmósfera, actuando como si fuera el techo de un invernadero. Es decir: deja pasar la radiación infrarroja contenida en los rayos solares y portadora del calor, la cual rebota en la superficie terrestre y cuando intenta disiparse, queda atrapada por la capa del CO2 produciendo el ya conocido efecto invernadero. La principal consecuencia de este efecto, es el aumento de la temperatura media global. Sus consecuencias parecen paradojales ya que a la vez que hay altas temperaturas en lugares donde nunca las hubo y se producen intensos fríos en sitios también insólitos. En el caso de la utilización de la energía atómica, que es utilizada como fuente de calor para lograr el funcionamiento de grandes turbinas a vapor, el agua también es utilizada como refrigerante de las reacciones nucleares. El agua vuelve a sus reservorios a elevadas temperaturas y favorece la formación de nubes y precipitaciones de valores aumentados. A todo esto se suman las alteraciones que producen las obras de ingeniería en las masas de agua continentales y oceánicas: rectificaciones de cursos naturales, canalizaciones, endicamientos, represas con grandes saltos de agua, modificaciones de costas, obras de puerto, edificaciones realizadas sobre los antiguos cauces de ríos y arroyos, han alterado tanto el ritmo normal de las evaporaciones que generan enormes masas de vapor de agua sobre mares y continentes, provocando precipitaciones líquidas o sólidas muy copiosas y descontroladas, en lugares en que jamás se verificaron tales intensidades y milimetrajes. Por todo esto, en los polos y glaciares, han comenzado los deshielos, por derretimiento sostenido y no estacionario, como era normal. Esto provocará el aumento de la altura de los mares y el reflujo de las aguas dulces de los afluentes a los mismos. Paralelamente, en algunos puntos del planeta, se agudizan los períodos de intensa sequía. La manera simultánea en que se suceden las inundaciones y las sequías aumentan el riesto de desertización. Si a esto le sumamos el adelgazamiento de la capa de ozono, que amenaza la salud humana, los recursos y agudiza los problemas climáticos, debemos concluir los decisores políticos deberían adoptar conductas más racionales, los decisores económicos deberían optar por tecnologías que no agraven estos efectos y los tan poderosos medios de comunicación social deberían brindar una información veraz y no sesgada.

Tecnologías “rápidas” vs. tecnologías ambientales: La generalización de las tecnologías denominadas rápidas: transportes, comunicaciones, redes globales, que originalmente estuvieron al alcance de algunas minorías, se están masificando y su uso más extendido genera nuevas conductas que provocan cada vez mayores problemas. Además, se produce un grado de inquietud biológica derivada de la sobreestimulación y de las velocidades altas, que todavía no ha sido evaluado en su totalidad. Pero ya hay algunas evidencias de que muchos estados de stress, seguramente están originados en estos ritmos no biológicos de contacto entre congéneres. En cambio, parecería lógico que deberían favorecerse las soluciones derivadas de las llamadas tecnologías ambientales. Surgidas a partir de los criterios que se derivan del concepto de desarrollo sustentable y de las políticas de corte ecológico que implica un know-how también ecológico, se han ido consolidando algunos desarrollos tecnológicos muy importantes. Las líneas principales que siguen los desarrollos de estas tecnologías en la actualidad y probablemente las que seguirán en el futuro cercano son las siguientes: a) Tratamiento de aguas afluentes y efluentes; b) Eliminación y reciclado de residuos de todo tipo, incluyendo los patógenos y tóxicos; c) Purificación del aire; d) Producción industrial de tipo integrada la cual debe tener en cuenta las tecnologías anteriores; e) Aprovechamiento de energías renovables; f) Patentamientos de desarrollos biotecnológicos y g) Patentamientos de genoma. Y aquí no puedo obviar una disgresión acerca del tan difundido proyecto Genoma humano, que generó una verdadera carrera de patentes. Como otra de las grandes paradojas de las conductas humanas. El genoma humano... ¡patentado! Casi como una burla a esas declaraciones humanitarias acerca de los peligros que corren otras especies. O las obras de arte, o algunos monumentos de la antigüedad... Me pregunto: en el caso del genoma humano que por ser humano es tan nuestro... ¿No sería bueno declararlo patrimonio de la humanidad en vez de que los laboratorios lo patenten gen a gen?... Aunque más no sea para que quede en sólo la declaración y las generaciones venideras no se burlen demasiado de nuestras tan graves incoherencias.

Vigencia de la sociedad del conocimiento: Algunos sectores de la humanidad están inmersos en esta sociedad de la información, el saber y la educación. Pero otros, están muy lejos de ella. ¿Cuáles son las verdaderas consecuencias?. En 1900, los conocimientos especializados tenían vigencia por treinta años. En 1995, este tipo de conocimientos, mantuvieron su vigencia sólo por cinco años. Actualmente, se calcula que por una o dos décadas más, sólo servirán por un año. Pero además: el conocimiento otorga poder. No sólo brinda herramientas para dominar la naturaleza y sus recursos a través de la ciencia y las tecnologías. Por otra parte, favorece el desarrollo de los sistemas económicos mediante ese dominio de los recursos y la optimización de los sistemas organizativos de la sociedad. Por lo que en el futuro, seguramente será la llave para organizar políticamente a las sociedades de una manera mucho más eficiente y eficaz que lo que se ha logrado hasta ahora. Si se logra ampliar la base social del conocimiento, hasta podríamos llegar a lograr metas actualmente casi utópicas. Tales como el bienestar de la población, la distribución de los bienes con justicia social y el merecido ascenso social a quienes se esfuerzan por lograrlo por medios lícitos y solidarios.

Nuevos contratos de trabajo: La cultura del trabajo remunerado, tuvo origen en la más remota antigüedad, aún contando con la aberración esclavista que convivía con el modo de trabajo rentado. A fines del S. XIX, aún con los excesos de un trabajo miserablemente retribuido, se generalizan las formas de paga semanal o mensual, que mantuvo vigencia hasta mediados del S. XX. Los hechos posteriores, precarizaron el trabajo convirtiéndolo en inestable y - peor aún - escaso o inexistente. El resultado fue la desocupación o la subocupación en los países periféricos y la aceptación ficticia de inmigrantes que cumplieran con las tareas menos deseadas en los países centrales. Ambas realidades están evolucionando hacia nuevos tipos de conflictos: nuevas formas de xenofobia y la imposibilidad de contener socialmente al hombre sin ocupación. Los gobiernos apelan a la solución de otorgar subsidios siempre escasos y a la gratuidad de los servicios educativos, sanitarios, de salud, de seguridad y de justicia. Que siempre resultan escasos e ineficientes. Sectores etarios críticos como la niñez y la ancianidad, son atendidos diferencialmente con instituciones masificadas y recursos insuficientes. En respuesta, se generan instituciones de voluntariado con trabajos ad honorem. Pero sus integrantes también necesitan la satisfacción de sus necesidades elementales. Todas estas particularidades se tendrían que contemplar en un nuevo pacto social en el que se tengan en cuenta los aspectos éticos, solidarios y de justicia social. Dada la realidad de que mientras hay desempleo, algunas personas trabajan mucho tiempo atentando contra su salud. A pesar de ideas en contra, la duración de la vida laboral tendría que ser reducida urgentemente, a los fines de repartir el trabajo para poder lograr que cada individuo en condiciones de hacerlo, proyecte su vida libremente. Para lo cual deberían revisarse las condiciones que asumen las diferentes formas de empleo: condiciones, salarios y horarios, como alternativas de solución a los problemas descriptos.

La deuda externa: A fines de la década de los ´60, los jeques petroleros debieron retirar sus depósitos de los Bancos que operaban en Beirut, Líbano. Ya que en este país, heredero de los hábiles y cultos fenicios, quienes junto a los griegos contribuyeron a la gestación de la Europa actual, había comenzado un proceso de terrible segmentación y fragmentación territorial y social que se denominó libanización. Es cierto que existían ciertas razones étnicas, culturales e históricas que sirvieron de sustrato. Pero no cabe dudas que también hubo una manifiesta intencionalidad, ya que como resultado de esta guerra que aún hoy no tiene fin, la Suiza de Oriente perdió confiabilidad y los depósitos fueron a parar a Occidente: principalmente a Londres y New York. Estos países centrales rápidamente decidieron el destino de estas masas de dinero que podrían hacer quebrar sus propias economías. Y pusieron a imaginar el futuro a notables economistas y estadistas, como los que se agruparon en la Trilateral Commission. Así se inventó la deuda externa. Que consistía en prestar a los países en vías de desarrollo, una suma tal que fuera difícil de devolver pero que a la vez, no permitiera un verdadero despegue económico. Esa suma era de unos U$A 1.500 per capita. Si quedan dudas, simplemente analice las deudas externas de esa década y comprobará que es así. Es cierto que estos países ya debían dinero a la Banca Internacional antes de estas decisiones. Pero las sumas eran exiguas y podrían haber sido saldadas con muy poco esfuerzo. Pero en esta década y bajo la férrea mano de organismos post guerra tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, estas situaciones de endeudamiento se profundizaron. generando las bases de lo que fue denominado como Nuevo Orden Mundial. En las décadas siguientes, la situación se agravó, ya que era necesario pedir permanentemente nuevos préstamos, sólo para pagar los intereses de una deuda que crecía en forma exponencial. Incluso algunas voces aisladas y rápidamente ridiculizadas como la de Karol Wojtila, el Papa Juan Pablo II, propusieron la condonación total de esta verdadera trampa para las naciones. En realidad, como lo sabe el refranero popular: “las deudas chicas son problema del deudor y las deudas grandes, son problema del acreedor”. Prueba de ello son las maniobras contables de salvatajes, blindajes y paraguas financieros que idearon los Bancos, para no reflejar en sus balances las pérdidas por falta de pago, incrementando la deuda sin desembolsar ni un solo dólar. Las cesasiones de pago o defaults eran sancionados por los expertos que inspeccionan las finanzas de los países deudores imponiendo exigencias muy difíciles de cumplir. A mediados de la primera década del S. XXI algunos países como Argentina y Brasil, lograron superavits fiscales que les permitieron saldar la deuda con el FMI y - por el momento - se han liberado de los expertos. Aún así, se mantienen deudas con otros organismos y bancos extranjeros. Lo real es que esta deuda fue la causa de la agudización de numerosos conflictos sociales y es indispensable que se encare con decisión y realismo este gravísimo problema que ha generado consecuencias negativas para la humanidad. Además: si bien es cierto que estas deudas existen y tuvieron origen real, no menos cierto es que para ello, no sólo se debió contar con funcionarios venales en los países que solicitaban los préstamos, sino también con la inicial complacencia de los organismos internacionales que más tarde se tornaron en jueces implacables. Seguramente unos y otros ignoraban o decidieron ignorar la burlona frase de Samuel Langhorne Clemence más conocido como Mark Twain el cual afirmaba: “banquero es aquél que te presta un paraguas los días de sol y te lo quita los días de lluvia”.

Globalización e identidad: El efecto de la globalización, se ha hecho sentir con mayor o menor intensidad en casi todos los campos de la actividad humana y este proceso parece ser irreversible. A menos que se produjera algún tipo de catástrofe que impidiera las comunicaciones en real time que posibilitan la información instantánea potenciando el fenómeno. Algunos advierten como un gran peligro, la paulatina y cada vez más acelerada pérdida de identidad de las culturas, etnías, pueblos y razas. Es probable que muchos esfuerzos culturales en el futuro, estén centrados en este aspecto. Se trataría de mantener tal identidad, en medio de la unificación global. Para ello, cada grupo cultural debe asumir sus diferencias sin prejuicios ni complejos.

Instituciones: Otro problema lo constituye el rol que tendrán las instituciones tales como: partidos políticos, sindicatos, grandes cultos religiosos y asociaciones de todo tipo. Casi todas ellas, paulatinamente, están dejando de cumplir sus roles y están siendo reemplazados por otras formas institucionales. Este fenómeno, se va agudizando con el tiempo y sobre todo con el descrédito con respecto a las dirigencias de todo tipo, cuyo tiempo útil cada vez es más fugaz. Ya que están generadas, sostenidas o ignoradas, por los poderosos medios de comunicación social que han pasado a constituir una nueva forma de institucionalidad, asumiendo de una u otra forma, la representación social. Los comunicadores sociales dicen "lo que piensa la gente" con total prescindencia de su solvencia sobre el tema, idoneidad para tratarlo y aún honestidad. Ya que sus "ideas" en realidad coinciden con los intereses de los dueños de los medios. O de quienes financian los costosísimos espacios en los mismos. Sean éstos medidos en centímetros de papel o en minutos de radio o televisión.

Minorías: Un nuevo foco de tensión lo constituyen los grupos minoritarios tales como los grupos de extranjeros y étnicos que se incorporan a una sociedad. Y también - paradojalmente - el término es utilizado para dos grupos que - en realidad - constituyen la mayoría de la sociedad: los jóvenes y las mujeres. Los que, a pesar de su número, tienen seriamente comprometido y aún cuestionado su rol en la toma de decisiones. Ya sea en las raíces culturales de una sociedad, como en lo que expresan las leyes y los códigos de convivencia. Tanto en los casos de los grupos genéricos, etarios o étnicos, el problema es el mismo: cuando una sociedad considera a un grupo como una minoría, el mecanismo es la segregación, la diferencia de acceso a determinados derechos y aún la marginación total.

Conflictos personales: Pero es en el espacio interior del hombre, donde están los mayores conflictos. Muchos han perdido sus "puntos de referencia" y a partir de esta pérdida, se han agravado muchos problemas en las sociedades. La confusión de los sentimientos, la generalización de la violencia dobre todo en las grandes ciudades, la indolencia con los recursos naturales y los problemas ambientales, son sólo algunos de los signos y síntomas que habría que tener en cuenta en cualquier tipo de toma de decisión.

Las conductas indeseadas: A pesar de que éstas van en aumento, no se alcanza a generar un sistema útil de corrección de las mismas. Las leyes se convierten en insustanciales. Las medidas de represión o contención, son cuestionadas tanto por débiles como por excesivas. Desde la indolencia frente al delito hasta la pena de muerte, hay una amplísima gama de conductas en este sentido. La imprescindible función del Estado como es la de velar por el bien común y brindar seguridad a los individuos, está garantizada por leyes y procedimientos muy lejanos a los conocimientos actuales. Y ningún sistema legal y punitorio, por cruel que sea, ha impedido que continúe y aún se acreciente la violencia y la comisión de faltas y delitos.

La utilización de armas: Si tenemos en cuenta la agudización de la imposibilidad de mantener relaciones estables y armoniosas permanentes no sólo entre los individuos sino entre los pueblos y las naciones, veremos cómo se agrava el punto acerca de la necesidad de la utilización de las armas para intentar solucionar unos y otros conflictos. La tecnificación y la potencia de las armas disponibles en la actualidad, sean de uso individual o de conjunto, imponen encontrar nuevas normas éticas para el uso de esta verdadera batería de posibilidades de destrucción a nivel individual y grupal.

¿El fin del “último” Imperio?: A todo lo descripto, habría que tener muy en cuenta la posibilidad de derrumbe de las actuales hegemonías y la posible aparición de otras nuevas, sumadas a las sociedades continentales que mencionamos anteriormente. Así como nuevas formas de expresión directa de los pueblos que seguramente tendrán como resultado nuevas formas de organización de la sociedad. Y del sistema de representatividad y gobierno que mejor convenga a los intereses generales y al bien común. Que no puede excluir los deberes y derechos que debe asumir la nueva forma de expresión y gobierno que tiene el cuarto poder detentado por los medios de comunicación. Los que más allá de relatar la realidad, han pasado a generarla. Ya sea ocultando la parte de la realidad que "no conviene" mostrar. O convirtiéndose en árbitros de la conducta de las autoridades legítimamente constituidas.

 Mis Polis, mi Nación y sus problemas:

Nací en Córdoba (Cba.) en las Provincias Unidas del Río de la Plata, Confederación Argentina, Nación Argentina, o República Argentina. Que son todos nombres de mi país argentino (*) . Actualmente vivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que hasta la fecha, es la Capital de la Confederación. Por razones familiares y otras vinculadas con mi profesión, mi trabajo, mi dedicación a organizaciones profesionales, gremiales, sociales, educativas y aún porque me invitan permanentemente a dar cursos y conferencias en distintos lugares, soy una especie de beduino en este desierto global. Los problemas de cada lugar los siento como propios en forma casi inmediata. En cada una de "mis polis", siento la irresistible tentación aristotélica de sacar dentro de mí el inevitable zoon politikon. Y me involucro, casi instintivamente con las posibles soluciones para mi país paradojal.

Comenzando por el nombre mismo de mi Patria y su división política. En realidad, la expresión Provincias si bien se utilizó desde el comienzo mismo de la historia nacional, se presta a confusiones. Ya que así se denomina a un gobierno de nivel inferior a “estado”. La expresión proviene del Imperio romano, donde cada provinciae había sido obtenida pro (por) vincia (victoria). O sea a pura fuerza de lanzas y spatas. Por eso se denominó así a los territorios conquistados, tales como la Provenza en Francia. En algunos países creados por fragmentación del imperio romano (como España, Italia, Francia) provincia era la unidad inferior al reino. En España se usó también la expresión corregimientos, gobernados por un corregidor (o co rey). Pero los borbones introdujeron la expresión provincia, y la expresión de gobernador-intendente, por lo que también se utilizó la expresión que luego tuvo una connotación de menor jerarquía política como es el de intendencias.

En América, la expresión se usó como división inferior al reino hasta el S. XIX en que los movimientos con fines independentistas y sobre todo por imitación de los Estados Unidos, comenzaron a utilizar la expresión “estados” y adoptaron regímenes federativos o federales, delegando al nivel nacional algunas funciones centralizadas. Pero en mi país, aún cuando formalmente se adoptó este régimen federal, el pensamiento unitario prevaleció en los hechos, concibiendo al inmenso país (de casi 4 millones de km de superficie) como si fuera uno de los pequeños países europeos o como los que luego se desprendieron de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por enormes errores de las dirigencias portuarias que prácticamente los obligaron a la secesión como fueron los casos del Uruguay, Bolivia y Paraguay, así como parte del Sur de Brasil.

Por esa miopía política que aún hoy subsiste, en la Argentina la expresión "provincia" se refiere en realidad a los estados federales por cuya voluntad se constituyó el país, tal como lo reza el preámbulo de la Constitución Nacional. Muchos creen aún que las Provincias deberían estar subordinadas a un gobierno centralista, con una concepción rancia y genuinamente unitaria. Probablemente esto puede ser más "práctico" en un país de dimensiones pequeñas como los ya mencionados. Pero en un inmenso país como la Argentina, con las particularidades regionales que transforman a cada Provincia-Estado en un país en sí mismo, esto no sólo es imposible sino que es ridículo por razones geopolíticas, históricas y de sentido común.

Así como es también grotesca, la terrible simplificación idiomática con la que se denomina una supuesta división política del territorio nacional. En casi cualquier tipo de análisis o descripción de la realidad argentina, vamos a encontrar estas dos expresiones: “Capital” e “Interior”. En las instituciones, en el comercio, en la educación, en el arte, constantemente se pretende una clara distinción entre una "ciudad" dotada de todo el poder, las virtudes, la excelencia, la historia, el pasado y el futuro... y el "resto del país" con este tipo de cualidades disminuídas, devaluadas, embrionarias, imperfectas. Una especie de "París et provence..." utilizado en Francia, lo cual también es totalmente injusto. Pero más absurdo es en una realidad geográfica seis veces mayor, en una realidad histórico política totalmente diferente, y - sobre todo - en una difeferenciación que no resiste el menor análisis.

En efecto: ni lo que se denomina "Capital" se refiere exclusivamente a la Capital de la Confederación, como veremos más adelante. Ni lo que se denomina "Interior" es realmente el "interior" de nada. El opuesto semántico a "interior" es "exterior". ¿La Capital está en el exterior?. No sólo que no, como es lógico. Sino que muchos de sus asuntos internos, los maneja un funcionario del Estado Nacional que es el ¡Ministro del Interior!. Geográficamente, Tierra del Fuego - por ejemplo - ocupa una posición mucho más "externa" o "exterior"... y es absurdo que sea considerada "interior". Como disgresión: tanto las expresiones "del interior" o "provinciano", son totalmente desagradables para quien ha nacido en cualquier Provincia. Implican una suerte de expresión peyorativa en la que subyace una cierta concepción de "inferioridad" y "superioridad" intolerable y jamás demostrada en los hechos. Pero el diablo se muerde la cola. En las Provincias, los que viven en las ciudades capitales de las mismas, se cae en el mismo error y al denominar al resto de los habitantes... se habla también del "interior provincial"... una verdadera tragedia de excesos verbales. Veamos porqué:

Por “Capital” se sobreentiende una rara conjunción de la ciudad de Buenos Aires, con más de 2,5 millones de habitantes, rodeada por dieciocho (o diecinueve) divisiones políticas llamadas "partidos" que agrupan a un poco más de 8,5 millones de habitantes, las que son denominados genéricamente como "Gran Buenos Aires" o "Conurbano bonaerense". Que teóricamente pertenecen a la Provincia de Buenos Aires que tiene su capital en La Plata (ubicada a unos 50 kms. de Buenos Aires y en la práctica integrante de este conglomerado). Por eso es muy difícil entender el discurso diario acerca de cualquier problema: ya que se hace referencia exclusivamente a la Ciudad (que desde la reforma constitucional de 1994 tiene status de Ciudad Autónoma) o se incluye en el mismo al Conurbano, según lo que se quiera demostrar, quién lo quiera demostrar y los intereses involucrados en el asunto. Al observador externo inteligente, le es muy difícil entender este raro discurso.

 El "límite" entre la ciudad y el conurbano es la avenida General Paz, construída en la década del ´40. Esa calle, "separa" dos jurisdicciones: con sistema de gobierno (ejecutivo, legislativo y judicial), policía, sistema educativo, sistema sanitario... ¡distintos!. A pesar de que muchos habitantes de uno y otro lado trabajan en uno y viven en el otro... que el transporte necesariamente debe ser único... que es imposible ni siquiera pensar en los todos los inconvenientes que representa esta absurda situación que llega al extremo de tener puestos policiales en los cruces de la Av. Gral. Paz, nunca se sabe si para controlar a los que "entran" o a los que "salen" ¿de donde?... Este disparate sólo podría tener remedio con la creación de una nueva provincia, con un Gobernador y dieciocho o diecinueve intendentes, unificando gobierno, leyes, justicia, policía, educación, sanidad y todo otro servicio indispensable para la vida cotidiana. Los que muchas veces y por la consuetudinaria dependencia de Buenos Aires del Gobierno Nacional, todavía constituyen una pesada carga para los otros 30 millones de argentinos: como la Policía Federal, el transporte urbano y suburbano tanto automotor como ferroviario, la transferencia de los edificios públicos destinados a Escuelas, Hospitales... todo ello construído y aún mantenido o subsidiado por el esfuerzo de la Nación Argentina en su conjunto.

Por "Interior" se sobreentiende una realidad multivariada en todo concepto. En principio, eran las provincias y territorios del Virreinato del Río de la Plata. Algunos de estos estados fueron prácticamente obligados a la secesión como Uruguay, Paraguay y parte de Bolivia. Otros territorios fueron "conquistados" militarmente por expediciones "al desierto" que incorporaron lo que hoy son las provincias patagónicas e incluso extendieron hacia el sur, algunas de las provincias originales. Los Cabildos de algunos de estos territorios tenían gran importancia y luego de los sucesos de 1810, no dudaron en apoyar u oponerse a lo realizado. Es recién en 1816 cuando se declara la Independencia y las acciones militares de San Martín, Belgrano y Güemes - en distintos escenarios - van consolidando la autonomía del reino de España. Las diferencias de criterio entre las regiones eran enormes y como consecuencia, predominó la visión local a través de los caudillos, que sólo concebían la unidad de los pueblos sobre bases federativas. A esta visión se le opuso otra unitarista y con fuertes tendencia a la imitación de lo extranjero. Aún hoy nos debatimos en el mismo dilema en casi todos los órdenes de la vida nacional.

Los excesos verbales no terminan aquí. Cuando en Buenos Aires se refieren al Gran Buenos Aires, le llaman "Provincia"... generalmente para demostrar alguna debilidad o calidad inferior en lo que sea. Asimismo, se abusa del término "argentino". El "argentino" es el nacido en Buenos Aires... aunque en este punto sí se incluye al Gran Buenos Aires. Los del "interior" son denominados por sus patronímicos respectivos. Así también se fundan asociaciones o instituciones "argentinas" en Buenos Aires y "locales" en el resto del país. Y en un extremo de los excesos lingüísticos, también hay un error de utilización de la expresión "criollo" que en la colonia sólo servía para denominar a los hijos de españoles nacidos en América. Actualmente, es sinónimo de "argentino" y sufre las mismas desventuras que esa expresión.

La Constitución de 1853, que contaba con los antecedentes del Estatuto de 1811, el Proyecto de 1813 y la Constitución unitaria de 1826, rechazada por las Provincias y que generó la guerra entre unitarios y federales, fue seguida de una dificultosa y larga unificación del territorio nacional. Reforma constitucional de 1860 mediante, se incorporó Buenos Aires a la Confederación. Hubo más reformas: en 1866, 1898, 1949, 1957, 1972 y 1994, los particulares momentos institucionales dejaron su impronta en la Carta Magna de la Nación y sus particularidades ilustran claramente sobre ellos, así como la forma en que fueron sustituidos o derogados por una nueva reforma. A mi criterio, se impone una nueva reforma constitucional que fije con mayor claridad cuales son los marcos legales de las relaciones entre las provincias, basadas en los nuevos pactos federales que imponen las nuevas realidades locales, regionales e internacionales.

También debería crearse la nueva provincia a la que me he referido y trasladar a un punto equidistante del resto del territorio (como por ejemplo el Sur de la Provincia de Córdoba o el Norte de la Provincia de La Pampa) una nueva Capital o Distrito Federal. Para que los funcionarios, legisladores y empleados del Gobierno Nacional puedan concentrarse en sus funciones, alejándolos de los problemas locales generados por la irregular situación de Buenos Aires. Los que deben estar convenientemente atendidos por un Gobernador e Intendentes convenientemente facultados para resolver esos problemas in toto. Estimo que esto también representaría un gran alivio al resto del noble pueblo bonaerense, con inmensas posibilidades productivas, que debería logar una nueva organización más acorde con su realidad y más despegada de problemas que en la actual forma, resultan insolubles. Y revalorizaría las inmensas posibilidades de Buenos Aires, agobiada por su triple función de capital federal, centro urbano referencial de un conurbano extenso y caja de resonancia de problemas muy alejados de su realidad.

Una reorganización nacional, debería incluir la reformulación de los pactos preexistentes: la administración de la cosa pública, la política y el comercio exterior, así como las políticas: educativa, sanitaria, ambiental, impositiva, de defensa, de seguridad, deben ser analizadas en el nuevo contexto nacional, regional y mundial. La provisión de servicios indispensables y de bienestar, así como el efectivo acceso a los derechos esenciales de los ciudadanos deben ser una meta a cumplir. Así como aspectos tan delicados como la política inmigratoria y los deberes y derechos de los extranjeros, originalmente caracterizados por una generosidad sin límites que no pareciera haber sido retribuida de la misma manera. O que puede generar situaciones de injusticia a los propios ciudadanos. En suma, debería lograrse una comunidad organizada en base al equilibrio de intereses entre los distintos sectores de la vida social: gobierno en sus tres poderes, trabajadores de todo tipo, prestadores de servicios esenciales y secundarios, empresarios, intelectuales, artistas, representantes de los credos religiosos y las ideologías políticas, las fuerzas armadas y de seguridad y las organizaciones no gubernamentales de distinta índole.

En el orden interno, ese equilibrio sólo se podría lograr en el marco de políticas que sean el resultado de un análisis humanista que tenga por resultado la justicia social. Que sólo puede surgir como consecuencia de una economía independizada lo más posible de los vaivenes de la hegemonía de otros países o de los todopoderosos mercados externos. Para llegar a ello, se debe partir de una concepción de autonomía política, equidistante de toda posición hegemónica. De allí, en el orden internacional, se puede pensar en alianzas con países que asuman similares actitudes de soberanía, en el marco de la América que soñaron los grandes hombres del pasado. Como paso intermedio hacia una continentalización, que finalmente pueda lograr la unión universal de estas alianzas continentales. De más está decir que esta unión no puede permitir poderes tutelares de ninguna especie. Ni tampoco negar neciamente las relaciones internacionales indispensables.

También pienso en otras ideas quizás quiméricas: grandes emprendimientos tales como los que soñaron los próceres del pasado: la canalización del Bermejo generando puertos en las provincias mediterráneas con acceso al mar; la construcción de autopistas y la revitalización de las vías férreas, reformulándolas desde el modelo centrípeto actual al de redes que unan las zonas de mayor conveniencia; la constitución de seis a ocho polos de desarrollo regional con un planeamiento a corto, mediano y largo plazo; la refuncionalización de las grandes ciudades, generando anillos concéntricos de espacios verdes y descentralizando los servicios mediante nuevas formas de transporte y permanencia en los nuevos espacios. Si alguna de ellas se asemeja a una utopía, doblo la apuesta y corro el riesgo de presentarlas como indispensables... para la salud del pueblo que constituye la Nación. La cual es la que verdaderamente le da sentido a las formas jurídicas de administración que llamamos estados. Si es necesario sembrar hoy para que cosechen nuestros hijos y nuestros nietos... es hora de empezar a abonar y arar la tierra...

 (*) Dice el art. 35 de la Constitución Nacional: "Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras "Nación Argentina" en la formación y sanción de las leyes" A lo que yo agrego que en el Himno Nacional, se añade una cuarta denominación "Provincias Unidas del Sud".

  

 El Arco de Entrada a Córdoba, que por una de las tantas paradojas argentinas, está bastante adentro de la Ciudad y está rodeado por los escudos de las Provincias argentinas.

 

 

 

 

El Obelisco es el símbolo de Buenos Aires. Al igual que el Arco de Córdoba, está rodeado de los escudos de la Provincias argentinas.

 

 

 

 

 El antiguo Virreinato del Río de la Plata, sufrió sucesivas transformaciones y mutilaciones, producto de visiones mezquinas y sin visión de futuro.

 

 

 

 

El mapa del actual territorio argentino. Incluyendo el sector antártico y las Islas Malvinas y del Atlántico Sur, alcanza una superficie de casi 4 millones de km. En colores, se observan las 23 Provincias-Estado y la Ciudad Autónoma.

 

 

 

 

La Ciudad de Buenos Aires (en color amarillo claro) y los partidos del Gran Buenos Aires, (en anaranjado oscuro y claro). En el texto, opino que deberían formar una nueva provincia (¿Provincia del Plata?) y unificar sus sistemas de gobierno y servicios.

 

 

 

 

Una reorganización nacional que incluya una reforma de la constitución, la creación de una nueva provincia y el traslado al centro del país de la capital o distrito federal, la generación de polos de desarrollo y la reformulación de las políticas estratégicas para una comunidad organizada, con la intervención y participación de todos los sectores sociales... son anhelos cuyos frutos seguramente no veemos... pero que hay que comenzar a sembrar para nuestros hijos y nietos.

 

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